Hasta romántico e ingenuo suena el secretario de Educación Pública cuando se refiere a la Reforma Educativa. Su visón atomiza el conflicto magisterial a sólo cuatro estados. Para este secretario, las protestas magisteriales en más de 20 estados sólo existen en el imaginario social y en los medios alarmistas. El encono contra la CNTE, disfrazado de apertura de diálogo, no convence; su voz es sólo un lamento borincano.
Su declaración simplista «sin reforma no hay futuro», choca contra la de miles de voces que rechazan una reforma que fue armada por las cúpulas del poder político-sindical-empresarial. La situación para Nuño Mayer más bien sería: «sin reforma no hay futuro… para mí».
