Durante su paso por la SFP se descubrió cómo operó para ocultar el tráfico de influencias entre el secretario de Hacienda y Grupo Higa, referente a otra Casa Blanca, pero en esa ocasión para Videgaray. Después se le descubrieron a Virgilio Andrade ciertas situaciones familiares bastante bochornosas con una mujer con la que sostuvo relaciones.
Ahora presenta su renuncia «a fin de que el Ejecutivo federal cumpla a cabalidad con el mandato constitucional de contar, dentro del Sistema Nacional Anticorrupción, con un secretario de la Función Pública debidamente nombrado y ratificado por el Senado».
