»Hay una ley que obliga a los esposos a ser fieles a sus esposas: “Se aplicará prisión hasta de dos años y privación de derechos civiles hasta por seis años, a los culpables de adulterio cometido en el domicilio conyugal o con escándalo”. ¿Ha evitado esta ley que los cónyuges se mantengan unidos? ¿Ha evitado esta ley que los hombres busquen otra mujer o que las mujeres busquen otro hombre? ¿Ha mantenido vigente esta ley el vínculo familiar hasta hacerlo irrompible? (…)
»Una ley que obligue a los diputados, senadores, alcaldes, gobernadores, presidentes de la República y cualquier funcionario público a ser honesto es el colmo del absurdo. Porque en esencia ellos deberían ser honestos; se supone que los elegimos o fueron designados por su honestidad, por su honradez».
