Flojos, conflictivos, improductivos, revoltosos, sin preparación, faltistas… son sólo algunos de los calificativos con los que nos referimos a los diputados plurinominales, esa figura política que a muchos causa escozor. Tal vez no todos pero sí la gran mayoría son nuestros villanos favoritos. Por lo regular son hijos de políticos, líderes sindicales o de empresarios que por palancas y sin mérito ningún ingresan de forma improvisada a esta actividad. Pronto los partidos políticos darán a conocer sus listas con los diputados que llegarán al Congreso por la vía de la representación proporcional. No se sorprenda encontrar en la lista, ya sea del PRI, del PAN o de Morena, actrices, amantes, relatores de noticias o choferes de los mismos diputados. Es cierto que las listas le permitirían a los partidos ingresar intelectuales, académicos y cuadros políticos profesionales al Congreso, sin embargo, prefieren pagar los favores políticos que elevar la calidad del trabajo legislativo. Desafortunadamente los que pierden somos los ciudadanos, y para muestra ahí tiene usted a la flamante diputada Carmen Salinas, y no se necesita más comentarios.
Diputados plurinominales, ¿serán los mejores?
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