Pues las personas, molestas por las famosas fotomultas, se están desquitando en contra de los aparatos que sirven para este fin. Ya son varios gabinetes de cámaras que han sido vandalizados. Algunos les arrojan pintura, otros rompen sus cristales protectores, el caso es dejarlas inutilizadas. La actitud de las personas es de alguna manera comprensible, pues el gobierno está utilizando estas cámaras para recaudar fondos que finalmente van a parar a particulares. Es lo mismo con lo de las grúas, la infracción por estar mal estacionado es de unos 270 pesos, pero el arrastre de la grúa es de 500 pesos. Ese dinero va a parar a manos de particulares, de gente del mismo gobierno que ha implementado estos mecanismos para saquear a los contribuyentes. Estamos seguros de que si las personas pudieran vandalizar también a las grúas, lo harían. Pero de momento se conforman con descomponer las cámaras de las fotomultas. Ya lo dice Marguerite Yourcenar en Memorias de Adriano: «Toda ley demasiado transgredida es mala; corresponde al legislador abrogaría o cambiarla, a fin de que el desprecio en que ha caído esa ordenanza insensata no se extienda a leyes más justas».
Vandalizan cámaras de fotomultas, consecuencia del abuso que representan
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