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Estamos a la buena de Dios

En el Xalapa donde no pasa nada, donde sólo roban frutsis y pingüinos, la delincuencia y la inseguridad vuelven a mutilar a otra familia. Y es que el trabajo y la constancia es la fórmula que conducen al éxito, como en el caso del empresario y dueño de la franquicia de Pollo Campirano, el éxito llegó gracias al trabajo honrado de este empresario y su familia. Desgraciadamente el éxito no pasó desapercibido para los maleantes, que el día de ayer intentaron secuestrarlo, con lamentables consecuencias al ser lesionado el hijo y finalmente perder la vida en el hospital. La realidad opaca el optimismo del señor gobernador y su flamante procurador de justicia. Los hechos nos dicen que los veracruzanos estamos desprotegidos, a la buena de Dios.

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