Si usted es de los que piensan que la tarea del maestro de sus hijos termina cuando suena chicharra de salida, tiene una visión equivocada. Los maestros de educación básica hacen un diagnóstico inicial, hacen juntas con los padres de familia, pasan y revisan las listas de asistencia a sus computadoras, trabajan en colegiado con maestros de su academia, se reúnen todos los viernes a fin de mes para reuniones de consejos técnicos, desarrollan su ruta formativa, asisten a cursos de actualización, preparan actos cívicos, desempeñan diversas comisiones, revisan tareas, organizan y participan en eventos académicos, preparan a sus alumnos para los concursos, elaboran pruebas e instrumentos de evaluación, entregan boletas, cuidan la seguridad y bienestar de los alumnos, leen, registran, redactan, aconsejan, concilian, opinan, asesoran, comunican, investigan, toman decisiones, atienden imprevistos, preparan y llevan a cabo desfiles, festivales y ceremonias, etcétera… Por eso, la próxima vez que vea al maestro de sus hijos, dele un fuerte apretón de manos. Ellos se lo merecen.
Un maestro así…
Todos los derechos reservados. Este material no puede ser publicado, reescrito o distribuido sin autorización.
Comentarios