Sabino Cruz V. / ¡Hey! no dudo que usted sepa y/o recuerde que desde hace más de setenta años la Universidad Veracruzana es la Luz de Veracruz; que desde la cátedra promueve el conocimiento, el desarrollo científico y tecnológico; además de ser, después de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), un referente internacional en la creación, formación, investigación, difusión y extensión del arte y la cultura en todas sus expresiones; señera en la producción editorial, en la profesionalización de la danza y el teatro, las producción cinematográfica; y de academizar intérpretes, ejecutantes y creadores formados en foros y escenarios.
También que se haya enterado que por sus aulas, foros, escenarios, auditorios han pasado hombres/mujeres de la talla de Pablo Cassal, Rufino Tamayo, Rafael Solana, Gabriel García Márquez, Geraldine Chaplin, Sergio Galindo, Emilio Carballido, Guillermina Bravo, Fernando Savater, Carlos Monsiváis, Ernesto Cardenal, Eduardo Galeano, Helio Flores, Sergio García Ramírez, Alfredo López Austin, Jorge Federico Osorio, Silvio Rodríguez, Lucie Sauvé, Carlos Fuentes, Sergio Pitol, entre muchos más; que fue cuna del festival musical más importante del sureste del país; que subsidia a las más antiguas agrupaciones musical y de teatro del país; ¡ah! y además que la facultad de arquitectura obtuvo primer lugar en un concurso internacional, teniendo como rivales a universidades del primer mundo como la de Harvard.
Lo qué si dudo es que la actual administración que encabeza don Javier Duarte de Ochoa, y todos los “servidores” que le acompañan, esté enterado que la Educación Superior, tanto en Veracruz como en cualquier otro estado/país civilizado, es fundamental para el desarrollo económico, intelectual, moral y creativo de los ciudadanos; que la conciencia ecológica se construye desde las aulas; que a los gobiernos/instituciones la sostienen/renuevan la cabezas pensantes; que la paz social de los pueblos se promueve desde la universalidad.
Quizá esto explique el distanciamiento que en esto momentos hay entre el gobierno de don Javier con la comunidad universitaria; el rompimiento de la sana convivencia que había desde su fundación (1944) con Jorge Cerdán Lara a Fidel Herrera Beltrán, pasando por Rafael Hernández Ocho e incluso Agustín Acosta Lagunes; así como el ominoso desprecio a todo las expresiones artísticas, culturales y literarias surgidas en el seno de la Máxima Casa de Estudios
Mire usted, y espero que coincida conmigo, pero el asunto va más allá de “los dos mil 076 millones de pesos que legítima y legalmente le fueron asignados a la UV por el gobierno Federal y Estatal para cumplir con su responsabilidad social” que señala el Consejo Universitario General; o los 450 millones de pesos que declara el gobernador Duarte de Ochoa por concepto de recursos que otorga de manera obligada a la Universidad y no del subsidio que se darán si se cuenta con las posibilidades económicas y financieras: creo que es de sentido común, oficio político; pero principalmente de principios y valores.
El sainete que en día pasados armó para que todos se enteraran que “tiene las manos limpias”, con mujer e hijos como comparsa, deja ver la falta de gallardía y respeto a sus descendientes, pues ni por dos o tres generaciones se saldará la deudas que acumuló durante su sexenio, ni mucho menos se borrará del pensamiento colectivo que en las muertes con violencia, secuestros, extorciones, fraudes, corrupción, él, los suyos o sus colaboradores son los responsable/culpables directos.
La convocatoria a la marcha por la defensa de la Universidad Veracruzana y el Derecho a la Educación para el 10 de marzo de 2106 que hizo el Consejo Universitario General para exigir el pago inmediato de más de dos millones que se le adeudan; que se retire la iniciativa de Reforma al artículo 98 de la Ley del Instituto de Pensiones del Estado [ya fue retirada], que no se recorte el siete por ciento al presupuesto de la UV para el año 2016, y que se asigne cinco por ciento del presupuesto total del Gobierno del Estado de Veracruz, no sólo congregó a la comunidad universitaria, sino que además despertó del letargo a miles de veracruzanos que ven incierto el futuro académico de sus hij@s.
Nunca en la historia de política de Veracruz, pueblo y universidad han convergido en mismo punto de interés como lo es la ineptitud y deshonestidad de su gobernante; nunca en los anales del quehacer de una entidad pública han expresado de manera espontánea el repudio a una administración; nunca, como ahora, hombres/mujeres con diferentes ideologías e intereses han caminado bajo la lluvia para exigir garantías transexenales para el cumplimiento de formación profesionales de miles de jóvenes en edad de estudio.
Comentario Breve
La marcha multitudinaria del jueves 10 de marzo del año que corre, en las principales ciudades de Veracruz demostró al gobernante en turno, y a los por venir, que se defenderá, hasta con la vida misma si es necesario, el derecho a que todo joven le asiste a recibir una educación superior pública, gratuita, de calidad y vanguardista. Toda acción que atente contra este principio, será la mecha que incendie las conciencias y que caldee los ánimos: “que vivan los estudiantes / Jardín de nuestra alegría / Son aves que no se asustan / De animal ni policía / Y no le asustan las balas / Ni el ladrar de la jauría…”
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