Hay algo torcido en el estado de Veracruz

Cinta policiaca
- en Opinión

Sabino Cruz V. / Encabezo esta entrega con la célebre frase que dice el centinela Marcelo, personaje de la obra “Hamlet, príncipe de Dinamarca” (1601) del dramaturgo inglés William Shakespeare, en la explanada del palacio real de Elsinor, en alusión al fantasma que se les aparecía con frecuencia y que resultó ser el rey asesinado por su mismo hermano, quien es tío de Hamlet y que después de casa con su madre; con lo que da entender el autor, por voz del personaje, que algo no anda bien, y que la corrupción ha llegado a niveles insostenibles, por lo que el orden nuevamente debe ser reestablecido.

La paráfrasis viene al caso por la grave situación en la que se encuentra en estos momentos el estado de Veracruz, en lo general, pero la administración en lo particular, no solo por la desaparición de los 5 jóvenes del municipio de Paya Vicente, o el secuestro/asesinato de la periodista Anabel Flores o la crisis financiera por el pago de intereses de una deuda rampante que inicia con Miguel Alemán Velasco, sino por la incapacidad de los funcionarios para atender/resolver los problemas que a diario se presentan; incapacidad tanto de los secretarios de Seguridad Pública, Finanzas y Saluda como del director del Instituto de Pensiones que deja a los jubilados/pensionados en la más completa incertidumbre.

Nunca en la historia reciente de Veracruz nos habíamos sentidos tan inseguros, impotentes y abandonados; nunca en los peores momentos del gobierno de Miguel Alemán o Fidel Herrera Beltrán, la percepción de complicidad de las autoridades con el crimen organizado había sido tan cierta; nunca un gobernador había sido objeto de solicitud de juicio político por parte del Congreso de la Unión; nunca un gobernante ha acumula tantas muestras de repudio como en este momento los veracruzanos tienen hacia don Javier Duarte de Ochoa.

Mucho, no algo, está torcido en Veracruz; mucha de la podredumbre que olemos y vemos día a día los nativos/anexados de este estado en parte es nuestra culpa, sí, por dejar que otros decidan por nosotros, por no tener una actitud proactiva en las acciones que la cosa pública conlleve, por reaccionar solo cuando nuestros intereses se ven afectados.

Veracruz está putrefacto por los cientos de cadáveres sepultados de manera clandestina, corroídos por el sol o por el agua dulce/salada; el Estado está perdiendo la urdimbre de hilos con los que los abuelos tejieron el orgullo de ser veracruzano; la Entidad se está hundiendo en el litoral de injusticia, impericia, probidad del gobernante y los cómplices hombres/mujeres que le acompañan. El futuro de Veracruz, no solo está empeñado por la onerosa deuda acumulada de Miguel Alemán a Javier Duarte, sino también porque se ha dejado como garantía los sueños e ilusiones de millones de personas que tuvieron la fortuna/desgracia de nacer/avecindarse en esta tierra.

Por eso cuando el candidato del partido en el poder, don Héctor Yunes Landa declara que “sacará a Veracruz de la lista negra y la nota roja”, y demanda acciones inmediatas al gobierno para captura y castigar a los asesinos de Anabel Flores Salazar, le pregunto por qué debe esperar a ser gobernador y no lo hizo cuando ostentó los cargos de Senador de la República o Diputado Federal; por qué hacer alarde de tener “las manos limpias y las uñas cortas”, no tener yates (en clara alusión a su primo Miguel Ángel), mansiones, ni propiedades fuera de Veracruz, ni mucho menos en el extranjero, así como que llamará a cuentas a quienes hayan cometido un delito, llámese como se llame, y no mejor empieza por denunciar/abrir proceso a los funcionarios que de Miguel Alemán Velasco a la fecha se han enriquecido con dinero del erario público, tanto del nivel estatal como municipal; por qué hoy que es el candidato de PRI, y no hace seis años que le impidieron serlo, hace suyas las palabras de Luis Donaldo Colosio; “es la hora de cerrarle el paso el paso al influyentísimo, a la corrupción y a la impunidad”.

Don Héctor, aún sigo creyendo que usted es un hombre bueno, con principios y valores humanistas, y bajo ese supuesto le pegunto: ¿Por qué no empieza por reconocer que se equivocó al apoyar la candidatura de un joven que no tenía/ni tiene la fortaleza ni la energía para afrontar las dificultades y riesgos que el cargo representa?; ¿Por qué permitió que el/los electores de su partido le impusieran a un advenedizo en el máximo cargo público al que un político de carrera aspira?; ¿Por qué ahora muestra solidaridad con los jubilados/pensionados y no denunció/denuncia que la quiebra del Instituto de Pensiones se debe al mal manejo de los fondos que los gobernantes en turno hacen de ese recurso?

Comentario Breve

La facultad de Teatro de la Universidad Veracruzana, está cumpliendo los primeros cuarenta años de formar actores, actrices, dramaturgos, gestores, administradores, pedagogos, investigadores, y público; de crear en el espectador breves instantes de éxtasis, embeleso, asombro, admiración; de transformar la cotidianidad de pueblos aletargados por rutinas de trabajo; de atender la necesidad/demanda de productos escénicos; de ser promotora de catarsis colectivas.

Pionera en su tiempo, hoy la Facultad se ubica entre las más importantes de América Latina, lo cual nos llena de orgullo, y nos compromete a seguir manteniendo el prestigio que los maestros fundadores, encabezados por Raúl Zermeño+, levantaron desde su creación. Larga vida al Teatro y sus hacedores.

 

Referencia: Shakespeare, Williams. (1974). Obras completas. Décimo sexta edición. Estudio preliminar, traducción y notas de Luis Astrana Marín. España: Editorial Aguilar. Tomo II.

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