¿Y el Bronco en el debate? Ternurita, sólo le faltó recitar “El brindis del bohemio”: «Por mi madre bohemios»

Tal vez con el propósito de ganarse a los millones de “edipos” que existen en México, Jaime Rodríguez Calderón terminó hablando de su madre. ¡Qué bueno que la tenga en alta estima! Sin embargo, la importancia del Bronco en el debate se puede medir en una encuesta que realizara El Universal sobre quién fue el menos atacado en el debate: López Obrador fue el más atacado de todos, y al Bronco nadie lo atacó.

Pero eso sí, el Bronco no atacó a otro que no fuera López Obrador. Jaime Rodríguez Calderón siguió con sus ocurrencias, con sus chistes, con sus intentos de conciliación, con su esfuerzo por mostrarse presidenciable, pero lo único que está consiguiendo es que los neoleoneses ya no lo dejen llegar a la gubernatura terminando la elección presidencial.

El Bronco sigue de necio con lo de cortar manos; ahora hasta quiere expropiar Banamex, y dice que en Guerrero no se siembra maíz, cuando Guerrero es el quinto estado que se ocupa de esa siembra. El Bronco no tarda en declinar a favor de Meade, no tarda en mostrar de qué está hecho; el Bronco es un muñeco de trapo al que le aplastas la panza y dice: «Mamá».

Los moderadores del debate, para la otra, menos crema a sus tacos; Krauze quería que le inventaran el “Respetómetro”

El debate se convirtió en un escaparate donde los que se afanaron por lucir su “inteligencia” fueron los moderadores. Si usted suma los minutos que los moderadores tuvieron seguro encontrará que ellos, en conjunto, tuvieron más tiempo de discurso que los propios candidatos presidenciales.

No se duda de su imparcialidad, de su objetividad. No obstante, las preguntas que hacían iban demasiado contextualizadas; se ve que se afanaron en contextualizarlas con el propósito de que nos diéramos cuenta de que eran unos muchachos muy preparados. León Krauze, hijo de Enrique Krauze, y Yuriria Sierra fueron protagonistas del debate cuando su papel sólo era el de moderadores.

Esa primera pregunta de León Krauze donde le exigía a López Obrador que le explicara la manera de medir el impacto y la respuesta de las groserías de Trump; sólo faltaba que saliera por ahí el doctor Chunga para que le mostrara el “Respetómetro”. Para los que siguen, por favor, más mesura y menos crema a sus tacos.

La semiótica del canalla; la sonrisa de Anaya. Regresó al segundo debate a mentir, que es lo que mejor sabe hacer

La semiótica es una ciencia que se ocupa de estudiar los signos y su significado; los gestos en una persona son signos que la mente obliga al sujeto de manera inconsciente. Así somos descubiertos cuando la tragedia de alguien nos provoca placer o las alegrías del otro nos provocan empatía.

Ricardo Anaya trata, pero no puede, controlar esos gestos. Su sonrisa quiere esconder su canallez, pero en el esfuerzo en su rostro surge un gesto siniestro que combina el cinismo, el coraje, la falsedad y la frustración.

Así, sabiendo que había editado la portada de la revista Proceso, sabiendo que había escondido un cintillo donde el medio informativo lo acusaba de reclutar “fichas negras”, Anaya mostró su portada editada y esbozó esa sonrisa canallezca que a él le parece es muestra de satisfacción, es muestra del ser bondadoso que se mueve por el sendero de la verdad.

Pero no, Anaya, como lo habíamos anticipado, regresó al segundo debate a mentir, que es lo que mejor sabe hacer

Anaya gana 6 mil 660 pesos diarios, y su esposa también; Juan Pueblo gana 88 pesos diarios

Si multiplicamos 88.36, pesos por 15, nos dará la cantidad de mil trecientos veinticinco, eso es lo que gana un trabajador en México quincenalmente, mensualmente ganaría dos mil seiscientos cincuenta. Si además se suma la cantidad de su cónyuge, en total entre los dos ganarían cinco mil trecientos pesos. Pero no todos los mexicanos ganan esa irrisible cantidad. El candidato Ricardo Anaya, junto con el salario de su esposa, ganan la cantidad de 400 mil pesos mensuales.

Resulta muy curioso que es la misma cantidad que dijo ganar en 2016. Si hacemos cuentas y sumamos 400 mil pesos por 36 meses o tres años, nos daría la cantidad de 14 millones cuatrocientos mil pesos. Por eso no nos explicamos cómo es que Ricardo Anaya y su esposa recibieron en su cuenta bancaria más de 28 millones de pesos.

Resulta una verdadera mentada de madre para los taxistas, obreros, burócratas y maestros el conocer cómo una persona gana una cantidad tan elevada. No podemos creer que una persona con ingresos tan altos sea sensible con las necesidades y carencias de una población que está a punto de salir de la pobreza… para pasar a la miseria.

Afortunadamente, la cárcel seguirá siendo la santa posada para Javier “N”

De panadero y experto batidor de masa para hacer chilindrinas y chamucos en su infancia, y de su paso por la administración pública sólo queda un recuerdo. Jamás se imaginó que al terminar su mandato pasaría el resto de su vida en una cárcel mexicana. Esa es la expectativa para Javier “N”, eso espera la sociedad veracruzana, aunque él, mediante sus abogados, busque desesperadamente salir de este atolladero.

Un hombre que abusó del poder, una persona que creyó que pasaría el resto de su vida entre sus fastuosos ranchos y sus viajes al extranjero como un potentado hombres de negocios, hoy se encuentra preso. El hombre que descorchaba botellas de 150 mil pesos, está tras las rejas; el sujeto que permitió un descalco de más de 50 mil millones, duerme en el Reclusorio Norte.

Esta entre los presos, el sujeto que compraba casas y camionetas de lujo a sus queridas, mujeres que, por comodidad y confort, aguantaba el aliento para soportar los humores de un hombre que pensó que podría burlar la justicia.

Esta semana no fue la suya, un juez federal le achacó otros tres delitos. Javier “N” vive la vida lejos de su esposa, tal vez le consuele que ellos están libres, disfrutando de dinero mal habido. Si algunos pensaban que este señor pronto saldría de la cárcel, eso sólo fue un sueño tropical y húmedo; la cárcel seguirá siendo la santa posada para Javier “N”.

Gina Domínguez, no sólo una “guerrera”, toda una Juana de Arco

Interesante la nota de Verónica Huerta de AVC Noticias, quien ha dado puntual seguimiento al caso de Gina Domínguez, quien cumpliera en estos días un año en la cárcel. De acuerdo con la periodista, Gina Domínguez es considerada una “guerrera” por las reclusas que le dijeron que para salir de la cárcel va a tener que luchar como tal. La periodista Verónica Huerta anota que precisamente ese es el nombre clave de Gina Domínguez cuando era jefa de redacción de Diario AZ, “Guerrera”; así la llamaba su amigo Víctor Báez, cuyos restos le fueron arrojados afuera de las oficinas que en ese entonces comandaba la “Guerrera”.

Entrevistada por la periodista, Gina dice que va a salir de prisión y en eso tiene razón, porque en este país no hay cadena perpetua, por lo que Gina “N” tendrá que dejar el penal de Pacho Viejo algún día. Pero Gina Domínguez no es sólo una guerrera, Gina es toda una Juan de Arco, como alguna vez la calificaran. En ese artículo titulado “La mensajera” se decía de Domínguez Colío: «Hasta ahora, como una moderna Juana de Arco, la comunicadora xalapeña Domínguez Colío está afrontando esta circunstancia con entereza y valentía».

Así parece ser, como una Juana de Arco, Gina está en el cadalso, en espera de que su proceso culmine en libertad. Pero de no ser así, la exvocera de Javier Duarte tendrá que pasar varios años en prisión; afortunadamente no será quemada en leña como la verdadera Juana de Arco.

Esposa del Fisculín ya tomó un curso para superar el duelo; ¡y en la Anáhuac!

Hay quienes piensan que la resiliencia es inherente y que por lo mismo es algo que no se puede aprender. El término resiliencia se utiliza para describir la propiedad de ciertos metales que, a pesar de ser percutidos constantemente, nunca pierden su forma original, es decir, no se doblegan. Así, algunas personas desde la infancia son resilientes y superan, sin llevar ningún curso sobre el tema, obstáculos que parecían insalvables. Pero hay quienes creen que hay cursos de resiliencia; hay quienes dan cursos sobre la resiliencia.

En la Universidad Anáhuac de Xalapa hay un curso de “Duelo y Resiliencia” que propone ayuda para superar el duelo mediante el desarrollo de habilidades emocionales psicológicas, sociales y espirituales. Por cierto, una de las alumnas de este diplomado es la esposa del exfiscal Luis Ángel Bravo, a quien ya andan buscando para que responda por mucha gente desaparecida durante su administración como procurador primero y fiscal después.

¿Tan previsora fue la esposa que de antemano tomó un curso para superar el duelo? Como dijimos, la resiliencia es inherente y no hay cursos que la enseñen, aunque el curso de la Anáhuac algo podría aportar para soportar el dolor de ver a su esposo encarcelado. Ojalá los cientos de padres y madres de desaparecidos tuvieran el dinero suficiente para tomar un curso semejante que les pudiera auxiliar a llevar el duelo por los cientos de hijos desaparecidos.

Javier “N” y la mano del guante azul; el exgobernador es vinculado a proceso

Por si las dudas, Javier “N” ha sido vinculado a proceso, por lo que teóricamente estará en prisión preventiva; decimos teóricamente porque Javier “N” hace más de un año que está en el Reclusorio Norte, pero por otros delitos imputados. Los delitos por los que podría alcanzar hasta 38 años se los imputa la Fiscalía General del Estado de Veracruz y estos son peculado, tráfico de influencias e incumplimiento de un deber legal.

Javier Duarte tuvo que comparecer y recibir el trato que recibe cualquiera que es vinculado a proceso. De momento, como dice la leyenda de la foto que aporta la Fiscalía General del Estado, Duarte se presume inocente y por lo tanto será tratado como tal.

Llama la atención que la persona que está posando su mano sobre el hombro de Javier Duarte lleva un guante azul, de esos que utilizan los médicos para hurgar en espacios sucios o que implica cierto riesgo de contaminación. ¿Qué le hurgarían a Javier Duarte que lo tuvieron que hacer con guantes protectores? Igual le revisaron si tiene piojos, igual le revisaron el cuerpo para ver que no tuviera ninguna herida, igual fue algo más profundo.

Peña Nieto contento con la serie de Luis Miguel, pues Luisito Rey es más odiado en México que él

La gasolina Premium puede subir a 20 o 22 pesos si quieren; el gas puede subir a más de 10 pesos si quieren; el sueldo mínimo no sólo no debe subir, sino hasta bajar. Todo esto lo decimos porque regularmente, cuando estás cosas suceden, todos los mexicanos volteamos a ver al presidente Peña Nieto para echarle la culpa por estas alzas. Pero Peña Nieto está tranquilo mientras la serie de Luis Miguel esté al aire, mientras millones de mexicanos estén pendientes de cada capítulo semanal.

En un ejercicio muy interesante, el presidente Enrique Peña Nieto, más humano de lo que se pudiera esperar, contesta en video algunas preguntas que sus fans en redes sociales le hacen. Algunos fans lo llaman biscocho y le dicen que lo van a extrañar. Pero también le preguntan sobre quién cree él que es el personaje más odiado en México en este momento.

El presidente titubea un momento y responde con una genialidad: «Luisito Rey, el personaje de la serie de Luis Miguel». Tiene razón, en México miles desean que se resucite a Luis Rey, padre de Luis Miguel, para que se consciente de la cantidad de insultos bien merecidos. Ahora entendemos por qué el “Sol” es como es: Taciturno, alejado de la realidad, lleno de traumas y complejos que lo obligan a los “paraísos artificiales”.

¿Estuvo usted pendiente de la boda del príncipe Harry con Meghan Markle?

Pues el más chico de los hijos de Lady Di y el príncipe Carlos, el eterno heredero de la corona británica, se casó. Ese joven que sirvió días años a la Armada Británica, pero que un día se puso un disfraz de Nazi para una fiesta, se casó en la catedral de San Jorge con Meghan Markle, una actriz estadounidense (plebeya) que hizo unas cuantas películas, ninguna digna de ser recordada.

La llamada boda el año fue trasmitida para todo el mundo, pero al parecer en México tenemos cosas más importantes que ver a un príncipe casarse, porque la boda de Harry con Meghan no generó mucho interés. Quizá esto se deba a que ni Harry ni Meghan han generado escándalos suficientes como para que se despierte el morbo de los mexicanos; quizá, para aumentar la audiencia de la boda en televisión hizo falta la sospecha de una infidelidad, algún escándalo o alguna intriga que señale que la boda es sólo una fachada para cosas más oscuras.

Pero no, al parecer los jóvenes que se casaron son personas tan normales como cualquier otro matrimonio; con la salvedad de que ellos tienen palacios, carruajes reales e invitados muy especiales.

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