Los gemelos cubanos Leosdel y Leosniel Oviedo Garrobo, de apenas dos años, fallecieron durante una peligrosa travesía marítima irregular desde Cuba hacia México. Viajaban junto a su madre, Yusimy Garrobo Leiva de 35 años, en una embarcación precaria que zarpó el 11 de agosto del 2026 desde la costa norte de Pinar del Río, algunas versiones mencionan La Habana, con destino a la península de Yucatán. El grupo inicial estaba compuesto por unas 19 personas, 12 adultos y 7 menores. La embarcación sufrió fallas en el motor, se quedó sin combustible y quedó a la deriva durante más de una semana, con escasez de agua y alimentos, según el padre, solo llevaban dos cajas de botellas pequeñas de agua.
Familiares reportan que los niños murieron por deshidratación severa. Uno perdió la vida el 18 de agosto y el otro el 19. Relatos indican que los cuerpos tuvieron que ser arrojados al mar porque el olor atraía tiburones. El 20 de agosto, la Secretaría de Marina de México localizó la embarcación a unas 10 millas náuticas de Chicxulub Puerto, Progreso, Yucatán, y rescató a 16 sobrevivientes, 12 adultos y 4 menores, quienes recibieron atención médica y quedaron a disposición del Instituto Nacional de Migración.
La madre sobrevivió. El padre, Leobel Ricardo Oviedo, residente en Cancún desde hace aproximadamente un año, confirmó la tragedia tras reunirse con su esposa. Destacó la crisis energética y alimentaria en Cuba, afirmando que “ya no es vida”. Las autoridades mexicanas no han emitido un informe oficial detallado sobre las causas de las muertes.
