A 15 años del asesinato de su hijo Juan Francisco Sicilia y seis jóvenes más en Cuernavaca, Morelos, el 28 de marzo de 2011, el poeta y activista Javier Sicilia ha reiterado su diagnóstico crítico sobre la crisis de violencia en México: “el país está peor y no hay esperanza real con el gobierno de Claudia Sheinbaum en materia de paz, justicia y atención a víctimas”, dijo Javier Sicilia. Cabe señalar que el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, que Sicilia impulsó en 2011, exigía el fin de la “guerra contra el narco”, verdad, justicia, reparación integral y una política de Estado centrada en las víctimas. Sicilia ha señalado que estas demandas fueron desatendidas o debilitadas por gobiernos posteriores, por ejemplo la Ley General de Víctimas y la Comisión Nacional de Búsqueda se aprobaron, pero quedaron vacías de efectividad.
La propuesta de justicia transicional nunca se implementó seriamente. Las cifras de homicidios, desapariciones forzadas y fosas clandestinas siguen en niveles alarmantes, con una “tragedia humanitaria”, que persiste. En entrevistas recientes, Sicilia ha afirmado que «el infierno ha mostrado su peor dimensión», incluso bajo la Cuarta Transformación, y que al Estado «le valen madre las víctimas» independientemente del partido en el poder.
Critica que tanto la estrategia de “abrazos, no balazos” como la continuidad de políticas de seguridad militarizada no han revertido la violencia estructural ni atendido la deuda histórica con las víctimas. Vale hacer mención que el movimiento de Sicilia marcó un hito ciudadano al visibilizar el costo humano de la violencia, más de 400 mil muertos y más de 100 mil desaparecidos en el periodo 2006-2024, según registros oficiales y organizaciones.
