Trump se burla de Keir Starmer: «Es un buen tipo, pero decepcionante». El primer ministro británico responde que no se involucrará en una guerra más grande contra Irán

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Trump se burla de Keir Starmer: «Es un buen tipo, pero decepcionante». El primer ministro británico responde que no se involucrará en una guerra más grande contra Irán FOTO: WEB

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha criticado y se ha burlado públicamente en varias ocasiones al primer ministro británico, Keir Starmer, en el contexto de la escalada militar entre EE.UU., Israel e Irán en marzo de 2026. Trump expresó su decepción y frustración porque el Reino Unido no apoyó de inmediato ni con entusiasmo las operaciones estadounidenses, incluyendo el uso de bases británicas y el envío de buques para ayudar a reabrir el Estrecho de Ormuz. Entre sus comentarios más destacados: «No es Winston Churchill con quien tratamos», comparando desfavorablemente a Starmer con el legendario líder británico de la Segunda Guerra Mundial. Trump calificó al Reino Unido como «muy poco cooperativo» y ha llamado al Reino Unido como «nuestro otrora gran aliado», sugiriendo que la “relación especial” se ha deteriorado bajo Starmer.

Trump afirmó que el Reino Unido llegó “tarde” y que «no necesitamos gente que se une a las guerras después de que ya las hemos ganado». También lo describió como «un buen tipo, pero decepcionante». Estas declaraciones se hicieron durante reuniones en la Casa Blanca, conferencias de prensa y publicaciones en redes, incluso frente al primer ministro irlandés. Keir Starmer ha mantenido una postura más cautelosa y ha rechazado involucrar al Reino Unido en una “guerra más amplia” en Oriente Medio.

Argumentó que el gobierno británico no cree en cambios de régimen “caídos del cielo” y ha aprendido de los errores de Irak. Starmer ha respondido con mesura, priorizando el derecho internacional y evitando un compromiso militar directo, lo que ha generado tensión en la relación bilateral pero sin ruptura formal. El episodio ha puesto en evidencia diferencias en el enfoque ante la crisis de Irán y ha avivado el debate sobre el futuro de la “relación especial” entre EE.UU. y el Reino Unido.

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