Desde el año 2009 se fundó el Cártel Jalisco Nueva Generación, en un principio conocidos como “Los Matazetas”. Sin embargo, la gran carta de presentación del CJNG ocurrió el 20 de septiembre de 2011, cuando 35 cuerpos fueron abandonados en dos camionetas en el paso a desnivel del bulevar Ruiz Cortínez en Boca del Río, Veracruz. Desde esos días Nemesio Oseguera fue tejiendo una red de complicidades con funcionarios públicos que, durante 17 años, lo convirtieron en un delincuente impune. ¿A quién extraña que se hayan encontrado “narcolistas” o “narconóminas” en la casa donde el Mencho fue atrapado?
Sólo con la complicidad de los municipios, estados y algunas dependencias federales, el Mencho puedo operar libremente, sobre todo en el sexenio de López Obrador, donde obtuvo incluso la protección del presidente de los “abrazos, no balazos”. ¿Quiénes deben estar preocupados por esa “narconómina”? Nos dice Claudio Ochoa en El Universal: «Alcaldes, jefes policiacos y hasta gobernadores en una decena de estados, nos dicen, deben andar preocupados porque los tentáculos del CJNG llegan a las entrañas de las administraciones locales.
Lo que era sabido y dado por un hecho de dominio público, adquiere una nueva dimensión como secuela del golpe al crimen dado por el Ejército mexicano. Las redes de corrupción que sostiene las franquicias locales de grupos dedicados desde el trasiego de drogas hasta la trata de personas y la extorsión a empresas, productores y comerciantes pequeños está en la mira». Por cierto, ¿dónde anda el expresidente López Obrador? ¿Dónde andan sus hijos?
