Hay que ser muy desconsiderados para citar a menores de edad, tanto de educación secundaria como preparatoria, a las 8 de la mañana, sabiendo que el evento al que los obligaron a ir, iba a empezar tres horas después. Nos cuentan los boleros del Parque Juárez que los menores llegaron desde muy temprano, algunos sin desayunar. Cuentan que algunos ingirieron agua de sabor y fruta que les ofrecieron los organizadores del evento que conmemora el 24 de febrero, Día de la Bandera. Además de eso, aunque no hacía tanto frío como el lunes, la temperatura, conforme pasaba la mañana, iba descendiendo.
Tres horas esperando a que el evento empiece predispuso a varios jóvenes al desmayo. Algunos cayeron por el hambre, pues ya eran cerca de las 11 de la mañana y el evento apenas estaba empezando. Otros, que sólo tenían en el estómago, fruta (vaya usted a saber en qué estado) que les dieron, empezaron a vomitar.
Los reportes indican que cerca de 30 jóvenes se desmayaron, algunos ya mostraban signos de hipotermia, por lo que tuvieron que ser atendidos por los paramédicos que, afortunadamente, estaban pendientes del evento. Por cierto, mientras las ambulancias cargaban con los menores desmayados, la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, continuó con su discurso, no lo interrumpió, continuó como si nada. Una muestra más de la sensibilidad y humanismo de la gobernadora de Veracruz.
