Las observaciones de la Auditoría Superior de la Federación son como la “Carabina de Ambrosio”. Mientras la presidenta no lo ordene, ningún desfalcador irá a la cárcel

Auditoría
Jorge Eduardo Sisniega y Rocío Nahle FOTO: WEB

«Como la carabina de Ambrosio» es un dicho popular usado para describir algo o alguien que es totalmente inútil, ineficaz o que no sirve para el propósito que fue creado. Esto lo decimos por la Auditoría Superior de la Federación, la cual trabaja como los extorsionadores. Da una lista de entidades que tienen observaciones en la famosa cuenta pública, supuestos desfalcos o dineros más utilizados. Los aludidos se ponen de inmediato en contacto con los auditores y acuerdan la “manera de solventar” esas observaciones. A veces los mismos auditores les ponen el despacho contable para que se ocupen de solventar esas observaciones con facturas que por supuesto tendrán el visto bueno de la ASF.

Sólo si desde la presidencia se deciden a poner el dedo a alguien que se haya salido del huacal, sólo entonces las observaciones podrían tomar el curso de la denuncia. Porque si no es así, dígame usted, ¿qué porcentaje de funcionarios que resultan con observaciones de la ASF han pisado la cárcel? Un caso emblemático es el de Carlos Aguirre Morales, exsubsecretario de Egresos durante el gobierno de Javier Duarte en Veracruz, quien enfrenta multas millonarias confirmadas por el Tribunal Federal de Justicia Administrativa (TFJA).

Pues ese sujeto estuvo operando como asesor de Eleazar Guerrero en Finanzas, enseñándole cómo robar sin pagar las consecuencias. Otro ejemplo es Jorge Eduardo Sisniega, quien tiene decenas de observaciones que no se han solventado, pero como el señor ya sólo el “vómito negro”, es decir dinero y poropiedades a sus perseguidores, pues sigue como si nada, operando en los restaurantes de Plaza Calabria, asesorando al yerno de Rocío Nahle.

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