*1875 homicidios solo en el 2025
Alfredo Griz / Tantoyuca, Veracruz. Veracruz es un estado con una geografía estratégica, puerta de salida hacia los puertos del Golfo de México y corredor natural para el tráfico de drogas, personas, combustibles y otras mercancías ilícitas. Esta porosidad geográfica ha sido explotada con brutal eficacia por estructuras criminales que, lejos de ser fantasmas, han impuesto un clima de violencia persistente que se traduce en cifras alarmantes de homicidios, extorsiones, desapariciones y víctimas colaterales.
En este contexto emergió y se consolidó el Grupo Sombra, también conocido como la Mafia Veracruzana o “Fuerzas Especiales Grupo Sombra”, brazo operativo de una parte del crimen organizado en el norte del estado que ha escalado tácticas violentas para sostener una economía ilícita basada en el cobro de piso, secuestro, homicidios y control territorial local.
El terror cuantificado: muertes, extorsiones y desapariciones
Durante la década reciente, los indicadores de violencia en Veracruz no son cifras distantes: son vidas, familias rotas y comunidades aterradas.
Homicidios e incremento de violencia
- En 2025, Veracruz registró al menos 1,875 homicidios, de los cuales al menos 814 fueron catalogados como dolosossegún el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), cifras comparables a año previo delictivo y reflejo de continuidad de violencia.
- Informes periodísticos recogen que en 2024 hubo al menos 700–875 homicidios dolososúnicamente en los primeros diez meses, una señal de que la violencia no ha cedido.
Extorsión: el impuesto del crimen
- El delito de extorsión ha escalado de forma sostenida desde 2018: de 578 casosdocumentados en aquel año, se reportaron 881 en 2023, y entre enero y mayo de 2025 ya sumaban 364
- El delito de tráfico de drogas al menudeo se ha multiplicado más de 658 %desde 2018, pasando de 351 reportes a miles, reflejo de la expansión del crimen en espacios públicos y comunidades.
Desapariciones y crisis de personas no localizadas
- Veracruz acumula más de 6 800 personas desaparecidas, ubicándose entre los estados con mayor número de casos en México. Este volumen incluye desapariciones forzadas, secuestro y otras formas de privación de la libertad.
Costo humano colateral
- El asesinato de Irma Hernández Cruz, una taxista y maestra jubilada de 62 años, fue un símbolo de terror: secuestrada por negarse a pagar extorsión, el estado confirmó que sufrió violencia extrema, y su muerte convirtió en evidencia pública la forma brutal de operar del crimen.
- En un penal de Tuxpan, un motín carcelario dejó siete muertos y once heridosen 2025, originado por denuncias de extorsiones y agresiones hacia internos bajo control o influencia de criminales.
El Grupo Sombra: expansión, método y violencia
El Grupo Sombra se consolidó como una estructura criminal territorial, con métodos que van desde el cobro de protección hasta el asesinato selectivo y el uso del miedo como herramienta de control social.
- La organización se visibilizó, incluso repartiendo regalos en fechas festivas, acto que combinaba violencia explícita con una tácticas de control social y legitimación en zonas rurales.
- Su presencia en municipios del norte de Veracruz ha ido ganando terreno, particularmente en zonas donde la vigilancia institucional es débil o cooptada.
- La entidad se ubicó, a partir de 2025, entre los cinco estados con más carpetas de investigación por extorsión en México, un delito que en Veracruz concentra buena parte de la violencia generada por grupos como el Sombra.
Cuitláhuac García Jiménez: marco temporal 2018–2024
Durante la administración de Cuitláhuac García Jiménez, la narrativa oficial tendió a enfatizar que la violencia no significaba control territorial absoluto por parte de los cárteles, minimizando la idea de plazas dominadas por el crimen organizado incluso ante hechos sangrientos.
En algunos casos, el gobernador afirmó que Veracruz “no estaba en los primeros lugares” de homicidios tras ciertos episodios violentos, implicando que la percepción pública estaba exagerando el fenómeno.
Aunque las cifras delictivas crecieron en diversos rubros —como drogas al menudeo y extorsiones— durante este sexenio, la comunicación pública priorizó narrativas que destacaban coordinaciones interinstitucionales y acciones operativas sin reconocer explícitamente el impacto de estructuras criminales como el Grupo Sombra en el día a día de comunidades enteras.
Rocío Nahle García: enfoque desde 2025 y estrategias
Desde el inicio de la administración de Rocío Nahle García en 2025, la narrativa de seguridad se ha desplazado hacia el reconocimiento explícito de la violencia, al tiempo que presenta indicadores oficialmente favorables, aunque aún muy por debajo de los costos humanos registrados:
- Reportes estatales señalan una reducción del 50.7 % en homicidios dolosos en comparación con 2019en el primer semestre de 2025, con detecciones operativas y detenciones generadoras de violencia.
- El Gobierno de Veracruz afirmó que el estado ocupaba lugares por debajo del promedio nacional en delitos por cada 100 000 habitantes, con decomisos de drogas, armas, vehículos y rescates humanitarios como parte de las operaciones coordinadas.
No obstante, hechos violentos continuaron ocurriendo, incluidos asesinatos vinculados a extorsiones como el caso de la taxista secuestrada por miembros de la Mafia Veracruzana, crimen que las autoridades federales y estatales dijeron investigar sin dejarlo impune.
La estrategia estatal también ha propuesto reformas al Código Penal para endurecer penas por extorsión, alineándose con la estrategia federal contra este delito que busca crear unidades especializadas y protocolos de atención a víctimas.
El costo oculto de la impunidad
Las cifras oficiales solo representan una parte del costo real. Estudios independientes señalan que la tasa de impunidad en Veracruz para delitos como homicidio doloso y extorsión supera el 90 %, con algunos delitos prácticamente sin castigo efectivo.
En este contexto, la percepción ciudadana de la corrupción y la falta de respuestas institucionales refuerza una espiral de violencia que no solo se expresa en cifras, sino en certezas cotidianas: miedo, silencio, desplazamiento y vulnerabilidad.
El Grupo Sombra, emergido como una estructura criminal que combina la violencia explícita con control social y extorsión sistemática, ha transformado partes de Veracruz en territorios donde el costo de la violencia no se mide solo en estadísticas frías, sino en vidas truncadas, familias rotas y comunidades que han pagado con sangre.
Las cifras de homicidios, extorsiones y desapariciones no son accidentes aislados: representan un esquema criminal que ha encontrado en la falta de una política de seguridad estatal consensuada, articulada y sostenida en el tiempo un espacio para crecer y consolidarse. Las estrategias gubernamentales han producido algunos resultados operativos, pero la fuerza del fenómeno criminal y la impunidad que lo sostiene significa que, en muchas zonas, el Estado no ha sido capaz de imponer su monopolio legítimo de la fuerza.
Mientras la violencia sigue cobrando vidas y dejando un legado de dolor, las políticas públicas deben ir más allá de los anuncios y las estadísticas de reducción para enfrentar de manera integral el tejido social roto, las economías ilícitas arraigadas y la cultura del miedo que el Grupo Sombra siembra con cada cuota exigida, cada amenaza y cada cadáver dejado a orillas de una carretera veracruzana.
