La salida de Adán Augusto de la Jucopo en el Senado es sólo maquillaje; las cosas seguirán igual. Adán sigue con fuero y poder

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Claudia Sheinbaum Pardo y Adán Augusto López Hernández FOTO: WEB

La primera impresión que nos dio la salida de Adán Augusto López de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República fue la de un castigo para el narcosenador, una fuerte sanción para un sujeto que en los últimos meses ha sido evidenciado por pactar con los grupos criminales en el país. Sin embargo, después de la primera impresión nos enteramos que en el Senado las cosas seguirán igual.

Señala el periodista Salvador García Soto en su columna de El Universal: «De hecho, como parte de las concesiones que le dio la presidenta al ahora excoordinador, ‘todo sigue igual en el grupo parlamentario, no habrá cambios y Nacho (Mier Velasco) respetará todos los nombramientos, designaciones y decisiones que había tomado hasta ahora Adán’, lo que confirma, a decir de los cercanos, la transición pactada en Palacio Nacional, que incluyó la permanencia de López Hernández como senador de la República —por lo cual mantiene la protección constitucional del fuero— y su trabajo como coordinador de las campañas morenistas en el 27».

Por cierto, aunque Adán Augusto lo niegue, su salida de la Jucopo fue negociada con la presidenta Sheinbaum, quien no se atrevió a ofrecerle una embajada para mantenerlo lejos, donde su mala reputación no hiciera daño a su partido en las elecciones de 2027.

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