Sin embargo, cuando algunos manifestantes se acercaron a la línea de no ingreso, los agentes federales respondieron con una fuerte oleada de agentes químicos que afectó a familias, niños y personas con discapacidades. En su declaración oficial, Wilson declaró: «A quienes siguen trabajando para ICE: renuncien. A quienes controlan esta instalación: váyanse. A través de su uso de la violencia y el pisoteo de la Constitución, han perdido toda legitimidad y la han reemplazado con vergüenza. A quienes siguen tomando estas decisiones repugnantes, vayan a casa, mírense al espejo y pregúntense por qué han gaseado a niños».
El alcalde anunció además que la ciudad impondrá multas o tarifas a instalaciones de detención que usen agentes químicos, y enfatizó que el gobierno federal “debe y será responsabilizado”. El incidente forma parte de protestas nacionales contra las políticas migratorias de la administración Trump, en un contexto de tensiones similares en otras ciudades como Minneapolis. La Policía de Portland reportó miles de asistentes, y testigos describieron escenas de pánico entre padres con carriolas y personas vulnerables. No hay confirmación oficial de ICE sobre las razones del despliegue de fuerza.

