Recibió una ovación de pie y continuó: «No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens. Somos humanos y somos americanos». Posteriormente, al ganar Álbum del Año, dedicó el premio «a toda la gente que tuvo que dejar su patria, su país, para seguir sus sueños», enfatizando la lucha con amor en lugar de odio. Este alegato se inscribió en un contexto de fuerte tensión por la política migratoria de la administración Trump, que ha intensificado operativos de deportación masiva y generado protestas, choques en ciudades como Minneapolis y muertes reportadas en incidentes relacionados con ICE.
Varios artistas (incluyendo Billie Eilish, Olivia Dean, Kehlani y otros) usaron sus discursos o pines con la frase “ICE OUT” para criticar la represión, convirtiendo la gala en una de las más políticas de los últimos años. Bad Bunny, quien ya había evitado fechas en EE.UU. en su gira por temor a redadas migratorias, transformó así la máxima noche de la música en una tribuna de denuncia contra las políticas antimigrantes, uniendo su triunfo artístico con un mensaje de humanidad y resistencia latina en tiempos de polarización

