En la ceremonia de los Grammy Awards 2026, celebrada el 1 de febrero en Los Ángeles, Bad Bunny se consolidó como la figura central de una noche cargada de simbolismo político y reivindicación cultural. El puertorriqueño hizo historia al convertirse en el primer artista con un álbum principalmente en español en ganar el Álbum del Año, por Debí Tirar Más Fotos. Además, se llevó el premio a Mejor Álbum de Música Urbana (entre otros), consolidando su dominio global en un año previo a su actuación en el Super Bowl. Sin embargo, su impacto más comentado ocurrió en los discursos de aceptación. Al recoger el galardón a Mejor Álbum de Música Urbana, Bad Bunny abrió con un mensaje directo y contundente: «Antes de dar gracias a Dios, voy a decir: ICE out» (fuera ICE), en referencia a la agencia de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU.
Recibió una ovación de pie y continuó: «No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens. Somos humanos y somos americanos». Posteriormente, al ganar Álbum del Año, dedicó el premio «a toda la gente que tuvo que dejar su patria, su país, para seguir sus sueños», enfatizando la lucha con amor en lugar de odio. Este alegato se inscribió en un contexto de fuerte tensión por la política migratoria de la administración Trump, que ha intensificado operativos de deportación masiva y generado protestas, choques en ciudades como Minneapolis y muertes reportadas en incidentes relacionados con ICE.
Varios artistas (incluyendo Billie Eilish, Olivia Dean, Kehlani y otros) usaron sus discursos o pines con la frase “ICE OUT” para criticar la represión, convirtiendo la gala en una de las más políticas de los últimos años. Bad Bunny, quien ya había evitado fechas en EE.UU. en su gira por temor a redadas migratorias, transformó así la máxima noche de la música en una tribuna de denuncia contra las políticas antimigrantes, uniendo su triunfo artístico con un mensaje de humanidad y resistencia latina en tiempos de polarización
