En la ceremonia de entrega de los Grammys el anfitrión Trevor Noha comentó a manera de chiste: «Ese es un Grammy que todos los artistas quieren, casi tanto como Trump quiere Groenlandia». La gracia vino en el remate: «Tiene sentido porque, desde que Epstein ya no está, necesita una nueva isla para pasar el rato con Bill Clinton».
Esa mención puso furioso al presidente de los Estados Unidos, quien amenazó: «No puedo hablar por Bill (Clinton), pero nunca he estado en la isla de Epstein ni en ningún lugar cercano, y hasta la declaración falsa y difamatoria de esta noche, nunca se me había acusado de estar allí, ni siquiera por los medios de noticias falsas. Enviaré a mis abogados para demandar a este pobre, patético presentador sin talento.¡Prepárate, Noah, voy a divertirme contigo!» Cómo le hace al cuento Trump, todo mundo sabe de la relaciṕon de amistad que sostuvo con Jeffrey Epstein, quien decía de él que tenía los mismos gustos de otros depredadores.

