El acuerdo entre Canadá y China, anunciado la semana pasada tras la visita de Carney a Pekín, implica reducir los aranceles canadienses sobre hasta 49.000 vehículos eléctricos chinos (bajando del 100% a la tasa de nación más favorecida de ~6.1%) a cambio de que China baje aranceles a productos agrícolas canadienses clave, como la semilla de colza (canola). Esta amenaza representa una escalada en las tensas relaciones entre Washington y Ottawa, ya deterioradas por aranceles previos de Trump (como el 35% aplicado en 2025 a sectores como acero, aluminio y autos) y su insistencia en referirse a Carney como “gobernador”, aludiendo a su vieja idea de convertir a Canadá en el estado 51 de EE.UU.
Curiosamente, días antes Trump había calificado el acercamiento Canadá-China como algo “bueno” que Carney “debería hacer”. La oficina de Carney no ha emitido comentarios inmediatos sobre la amenaza, que pone en riesgo el comercio bilateral protegido en gran medida por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC/USMCA), aunque este acuerdo enfrenta revisión en 2026.

