El presidente estadounidense Donald Trump ofreció un discurso extenso y combativo durante su intervención especial en el WEF en Davos, Suiza. En él, combinó elogios a los logros económicos de su administración con críticas directas a Europa, la OTAN y políticas globalistas, mientras insistió en su interés por Groenlandia. Donald Trump reiteró su demanda de que Estados Unidos adquiera o controle la isla (territorio autónomo de Dinamarca), argumentando que es esencial para la seguridad nacional y la defensa contra adversarios como China y Rusia. Afirmó que «ninguna nación o grupo de naciones puede asegurar Groenlandia excepto Estados Unidos» y llamó a “negociaciones inmediatas”. Sin embargo, descartó explícitamente el uso de la fuerza militar: «No tengo que usar la fuerza. No quiero usar la fuerza. No usaré la fuerza».
Añadió un tono amenazante al decir que los aliados pueden aceptar y EE.UU. será “agradecido”, o rechazar y “lo recordaremos”. El presidente de los Estados Unidos describió partes de Europa como “irreconocibles” (en sentido negativo) por migración descontrolada y políticas que, según él, van en la dirección equivocada. Acusó a la OTAN de tratar injustamente a EE.UU. y exigió que los aliados «asuman su responsabilidad».
También cuestionó políticas energéticas verdes y promovió combustibles fósiles y energía nuclear. Por supuesto, Trump celebró un “milagro económico” en EE.UU., predijo que el mercado bursátil se duplicará pronto y defendió políticas de aranceles, desregulación y control migratorio estricto. Mencionó mantener a EE.UU. como “capital mundial de las criptomonedas” y habló de un futuro próspero para Venezuela bajo nuevas condiciones.
