El caso desató protestas masivas en cientos de ciudades estadounidenses durante el fin de semana previo, bajo el lema “ICE Out for Good”, respaldado por la ACLU y otros grupos de defensa. La iniciativa de los prendedores surgió de manera grassroots gracias a activistas como Jess Morales Rocketto (de Maremoto) y otra organizadora, quienes distribuyeron los pines en eventos previos y contactaron directamente a figuras de Hollywood.
Morales Rocketto lleva años movilizando a la industria en temas migratorios, como las separaciones familiares durante la primera administración Trump. El mensaje introdujo un fuerte componente político en una ceremonia que el año anterior había sido relativamente apolítica, recordando acciones previas como las cintas negras y los pines Time’s Up de 2018. La acción generó tanto apoyo como críticas en redes sociales, reflejando la polarización actual en torno a las políticas migratorias y el rol de las celebridades en debates sociales.

