En un giro que nadie vio venir (excepto probablemente los que pagaron su boleto), el compañero Gerardo Fernández Noroña fue captado en profundo estado de reposo revolucionario mientras regresaba a México en primera clase desde Italia.
El luchador incansable contra los privilegios de la clase dominante, el mismo que ha denunciado aviones privados, helicópteros presidenciales y hasta los chocolates caros, decidió entregarse mansamente a las delicias del asiento reclinable 180°, la mantita de diseño y la cabina donde el champán fluye sin pedir permiso de nadie. Testigos aseguran que dormía con la tranquilidad de quien sabe que, al despertar, podrá seguir explicando con pasión por qué los demás no deberían tener lo que él momentáneamente está disfrutando.
Los chairos que lo apoyan aplauden de pie la capacidad de sacrificio del compañero, quien una vez más demuestra que para combatir al sistema… a veces hay que abordarlo desde la butaca 1A. Descansa, Gerardo. La lucha continúa… apenas aterrices en la realidad.
