El mandatario calificó la reciente liberación de un “gran número” de presos políticos, incluyendo varios opositores venezolanos destacados (como Enrique Márquez y Biagio Pilieri), cinco ciudadanos españoles (entre ellos la activista Rocío San Miguel) y otros extranjeros, como “un gesto muy importante e inteligente” y una señal clara de “búsqueda de la paz” por parte de las autoridades venezolanas. Aunque la segunda ola de ataques fue declarada “innecesaria”, Trump precisó que las unidades navales estadounidenses mantendrán su posición en el Caribe “por motivos de seguridad”.
El anuncio se produce en un contexto de alta tensión geopolítica, tras los bombardeos y la intervención militar estadounidense de inicios de enero de 2026, que motivó la captura de Maduro (actualmente detenido en Nueva York enfrentando cargos por narcotráfico) y generó amplio debate internacional sobre soberanía, derecho internacional y acceso a los vastos recursos petroleros venezolanos. La liberación de presos políticos era una de las principales demandas de Washington y de la oposición venezolana, y ha sido interpretada como un primer paso de distensión bajo la presión militar y económica ejercida por Estados Unidos.

