En los primeros días de enero de 2026, autoridades y colectivos de búsqueda localizaron cuatro fosas clandestinas en Guanajuato, de las cuales se exhumaron los restos de al menos 20 personas. Estos descubrimientos reflejan la persistente violencia en el estado, uno de los más afectados por disputas entre cárteles. El 1 de enero se halló una fosa en Rincón de Tamayo, Celaya, con los restos de un hombre de unos 30 años, alertado por olores emanados del sitio. Días posteriores el colectivo Hasta Encontrarte localizó dos fosas en Tamahula (Irapuato) con restos de seis personas (cinco hombres y una mujer, algunos con tatuajes).
El más reciente, en un terreno agrícola de Villagrán, cerca del parque acuático Villagasca, se exhumaron restos correspondientes a al menos 13 personas, 10 cuerpos completos y fragmentos de tres más, según fuentes extraoficiales.
El fiscal general Gerardo Vázquez Alatriste confirmó los trabajos en curso pero evitó cifras precisas, enfatizando que Guanajuato no debe verse como un “cementerio clandestino”, pese a la realidad de la violencia. Estos hallazgos se suman a la crisis histórica en el estado, que acumula cientos de fosas desde 2009 debido a confrontaciones entre grupos como el Cártel Jalisco Nueva Generación y Santa Rosa de Lima. Los restos son trasladados para identificación genética.
