El 5 de enero de 2026, en horas de la noche, se reportaron ráfagas de disparos en las inmediaciones del Palacio de Miraflores, sede del Ejecutivo en Caracas, Venezuela, generando alarma entre residentes y usuarios en redes sociales. Testigos describieron detonaciones constantes y el sobrevuelo de drones no identificados sobre la zona restringida. Fuentes oficiales consultadas por agencias como AFP y EFE confirmaron que el incidente se debió a drones que sobrevolaron sin autorización el perímetro presidencial.
Las fuerzas de seguridad, incluyendo la policía, respondieron con disparos de forma disuasiva para neutralizar la amenaza aérea, sin que se registrara ningún enfrentamiento armado ni víctimas.
Se activaron protocolos de seguridad, como el despliegue de vehículos blindados y evacuación preventiva de áreas cercanas, pero la situación quedó bajo control rápidamente. Autoridades enfatizaron que “no ocurrió ningún enfrentamiento” y que “el país se encuentra en total tranquilidad”.
