En medio de crecientes tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, el presidente Donald Trump confirmó el 30 de noviembre de 2025 haber mantenido una conversación telefónica con el mandatario venezolano Nicolás Maduro, ocurrida a principios de ese mes. La llamada, que también involucró al secretario de Estado Marco Rubio, no generó planes concretos para una reunión bilateral y Trump evitó detalles específicos, describiéndola como “una llamada telefónica” sin calificarla de exitosa o fallida. La conversación se enmarca en la escalada de presiones de EE.UU. contra el régimen de Maduro, acusado por Washington de liderar el “Cártel de los Soles”, clasificado recientemente como organización terrorista.
Fuentes citadas por The New York Times y The Wall Street Journal indican que se discutió una posible reunión en territorio estadounidense, así como opciones para que Maduro abandone el poder, incluyendo exilio en Rusia u otros países. El mismo Donald Trump aseguró que Maduro le ofreció de todo porque no se quiere meter con el gobierno de Estados Unidos. El senador Markwayne Mullin confirmó que se ofreció a Maduro “la oportunidad de irse”, pero sin extenderla a su gabinete.
Desde Caracas, no ha habido comentarios oficiales de Maduro o su gobierno sobre la llamada. Esta revelación coincide con acciones recientes de Trump, como el cierre del espacio aéreo venezolano y bombardeos contra presuntas narcolanchas en el Caribe, que han dejado al menos 83 muertos y avivado acusaciones mutuas de intervencionismo. La situación subraya la frágil dinámica bilateral, con EE.UU. intensificando operaciones antidrogas y militares en la región.
