Uno de los personajes más odiados en las redes sociales es Gerardo Fernández Noroña, quien en los últimos meses ha demostrado, no sólo una gran incongruencia, sino además un desprecio a la inteligencia de los mexicanos. Noroña partió, vía Dubai, hacia Palestina, según él para brindar ayuda humanitaria. Se siente tan influyente como el Papa que cree que su sola presencia habrá de cambiar las cosas en ese país. En una videoconferencia el senador con licencia dijo entre lágrimas: “Está cabrón” no tener derecho a ser, mientras hay gente que piensa que eres un animal o una cosa”; por lo visto Noroña está consciente de lo que muchos mexicanos piensan de él. Para Gerardo Fernández Noroña es lamentable ver las condiciones de pobreza y la falta de acceso a salud en el pueblo palestino.
Por eso va hasta Palestina para lamentarlo. Sin embargo, el señor no se da cuenta que esas mismas condiciones, pobreza y falta de acceso a salud es lo que viven miles de familias en México. Pero Noroña llora por los pobres de Palestina, no por los de México: «Yo entiendo la rabia de la derecha. Me les salí del huacal. Inconcebible que una persona de mi origen llegue hasta acá no a viajar. Claro que me gusta viajar, pero no vine a pasear; vine a manifestar mi solidaridad con el pueblo palestino, a reivindicar su derecho a existir».
También ignora Noroña lo que está pasando en Michoacán, pues como si el señor viviera en Dinamarca, hace estas declaraciones: «El que estén siendo asesinados, que estén destruyendo hospitales, escuelas, que no permitan acceso a ayuda humanitaria». ¿No es eso lo que está haciendo el crimen organizado en México?
