En México hay manifestación de católicos y miembros de la comunidad gay a favor de Palestina. ¿Cómo ven los palestinos a los gays y católicos en ese país?

Palestina
En México hay manifestación de católicos y miembros de la comunidad gay a favor de Palestina. ¿Cómo ven los palestinos a los gays y católicos en ese país? FOTO: WEB

Palestina, dividida entre Cisjordania y la Franja de Gaza (gobernada por Hamás), enfrenta desafíos significativos en materia de derechos humanos, incluyendo una profunda intolerancia hacia las minorías. Esta situación se ve agravada por el contexto de ocupación, inestabilidad política y normas culturales conservadoras, donde la homosexualidad y la diversidad religiosa o étnica son tabúes que generan discriminación, violencia y exclusión social. En Gaza, la homosexualidad masculina es ilegal bajo el Código Penal de 1936, con penas de hasta 10 años de prisión; en casos extremos, bajo la sharía aplicada por Hamás, puede conllevar la muerte. En Cisjordania, no hay prohibición explícita, pero no existen protecciones contra la discriminación, y la Autoridad Palestina ha prohibido actividades de grupos como Al Qaws (una ONG queer palestina) por considerarlas «contrarias a los valores palestinos». Según datos de Pew Research sólo el 4% de los palestinos acepta la homosexualidad, y el 93% la rechaza, lo que refleja una hostilidad generalizada.

En Palestina constantemente se reportan torturas, agresiones físicas e incluso asesinatos “honor” por parte de familias o milicias. Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch documentan estos abusos, destacando que la vida queer en Palestina es “inviable” sin riesgo constante. Por otro lado, aunque el 98-99% de la población es musulmana suní, los cristianos (alrededor del 1-2%, unos 50.000) enfrentan discriminación creciente desde la Segunda Intifada (2000). En Gaza, su población ha caído drásticamente (de miles a menos de 1.000), con reportes de extorsión, vandalismo contra iglesias y restricciones bajo Hamás. La retórica de líderes religiosos musulmanes a veces incita al odio, como en declaraciones antisemitas o anti-cristianas transmitidas por medios estatales.

Mujeres y disidentes políticos también sufren represión, con leyes que perpetúan desigualdades. Informes de la ONU (2024) destacan un “racismo sistémico” contra minorías, exacerbado por conflictos, que fomenta ciclos de exclusión y violencia. Esta intolerancia no es exclusiva de Palestina —existe en muchas sociedades conservadoras—, pero el contexto de ocupación y control por facciones como Hamás la agrava, limitando el activismo local. Fuentes informadas confirman que Palestina es uno de los peores lugares para LGBTQ+ en Oriente Medio, con llamados urgentes a reformas para proteger derechos humanos universales.

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