La palabra “cínico” proviene del griego antiguo, kynikós, que significa “perruno” o “parecido a un perro”. Por ello es muy apropiado calificar de cínicos a los López Obrador, a todos, pero sobre todo a Pío. Resulta que el hermano mayor del expresidente de México Andrés Manuel López Obrador (AMLO), fue exonerado recientemente por el Instituto Nacional Electoral (INE) en un caso de presunto financiamiento ilícito al partido Morena durante el periodo 2015-2018. El escándalo surgió en agosto de 2020, cuando el periodista Carlos Loret de Mola difundió videos en los que se observa a Pío recibiendo sobres amarillos con dinero en efectivo de manos de David León Romero, exfuncionario de Protección Civil y operador político en Chiapas.
En las grabaciones, León menciona que los recursos —alrededor de 1.4 millones de pesos— eran para apoyar “el movimiento” de AMLO, lo que generó denuncias del PAN y el PRD por posibles aportaciones prohibidas. Tras cinco años de investigación, el Consejo General del INE aprobó por unanimidad, el 21 de agosto de 2025, cerrar el expediente sin imponer sanciones a Pío, Morena ni León. Sin embargo, Pío López Obrador ha expresado que la simple disculpa pública del INE no es suficiente para reparar el daño causado.
En declaraciones posteriores a la resolución, ha afirmado sufrir un profundo daño emocional derivado de la exposición mediática y las acusaciones, las cuales califica como un “montaje mediático” orquestado para atacar a su familia y al gobierno de AMLO. Pío ha demandado previamente a Loret de Mola por daño moral, exigiendo indemnizaciones millonarias, y ha solicitado amparos para proteger su imagen. El colmo del cinismo perruno, valga la redundancia.
