Como oposición, los personajes de la izquierda se la pasaban criticando los excesos y la ostentación que hacían algunos miembros de la derecha, sobre todo de la clase gobernante. Ese era uno de sus estandartes, hablar de que un pueblo pobre no podía tener gobernantes ricos. Sin embargo, ya como gobierno la izquierda olvidó esa doctrina y ahora ellos son los ostentosos, los excesivos. El senador Ricardo Monreal salió en defensa del secretario de Economía, Marcelo Ebrard, tras la difusión de un video que lo muestra viajando en primera clase de Washington a la Ciudad de México.
Monreal señaló que «deberíamos dejar de satanizar este tipo de cosas, lógicas y normales», pidiendo que Ebrard explique la situación. Esta postura contrasta con el discurso de austeridad que ambos, como figuras de Morena, han promovido, criticando en el pasado los excesos y lujos de gobiernos anteriores.
La “austeridad republicana” impulsada por el movimiento de la 4T, que condena privilegios y gastos suntuosos, ha sido cuestionada por este incidente, sumándose a críticas previas sobre acciones similares de otros funcionarios morenistas. La culpa no es de quienes los critican, la culpa es de los que siguen pregonando la doctrina de austeridad, pero no les ha importado mostrar sus lujos y excesos.
