Un acto de violencia sin precedentes ha conmocionado al estado de Sonora y a todo México: el asesinato de tres hermanas de entre 6 y 11 años, cuyos cuerpos fueron hallados el pasado 5 de julio en la carretera 36 Norte, en la Comisaría Miguel Alemán, a unos 50 kilómetros de Hermosillo. Las menores, dos gemelas de 11 años y una niña de 9 años, fueron encontradas abrazadas, con impactos de bala, en un escena descrita como “de horror” por Cecilia Delgado, líder del colectivo Buscadoras por la Paz Sonora, quienes realizaron el hallazgo. Este crimen, vinculado al crimen organizado, pone en evidencia no solo la extrema crueldad de los perpetradores, sino también la inacción de los gobiernos estatal y federal frente a la escalada de violencia en la región.
El hallazgo de los cuerpos de las tres niñas, abrazadas en un intento desesperado de protegerse, ha sido descrito como una de las escenas más desgarradoras en la historia reciente de Sonora. Según Delgado, las menores, que vestían pijamas, habrían permanecido más de un día en el lugar donde fueron encontradas, bajo un árbol, con evidentes signos de violencia.
Dos de ellas presentaban heridas de bala en la cabeza, mientras que la tercera mostraba huellas de un ataque igualmente brutal. La imagen de las hermanas abrazadas, con “el terror en la cara”, como señaló Delgado, refleja la saña con la que actuaron los responsables. Vale mencionar que toda esta crueldad y saña es la consecuencia de una política de combate a la delincuencia de “abrazos, no balazos”.
