En el 2010 gobernaba Fidel Herrera Beltrán, un gobernante polémico que divide opiniones, para algunos uno de los mejores gobernadores y para otros un político sumamente corrupto y voraz, un sujeto sin sentimientos, que le abrió las puertas a un grupo criminal que introdujo una cruda ola de violencia al estado de Veracruz. Sin embargo, algo que queda claro, durante su mandato, se dieron más de 40 mil concesiones de taxis, a lo largo y ancho de Veracruz, ocasionando que las placas de taxi se devaluaran, estas en su mejor momento, estas llegaron a valer arriba del millón de pesos, hoy, cualquiera puede comprar unas placas en 100 mil pesos.
De modo que, la situación para el gremio taxista no pinta nada bien, la llegada de Uber y otras plataformas que permiten que el usuario elija el servicio los ha rebasado casi en todo, mejores autos, personal nítidamente limpio, y sobre todo tarifas justas, hacen que el usuario prefiera a estos, que tomar un taxi feo y viejo.
Es cierto, hay buenos taxistas y buenos autos, pero estos son contados. Y, por si fuera poco, la gobernadora Nahle, muestra más apertura para negociar con Uber y Didi, que el atarantado que estuvo en su lugar. La única alternativa que le queda al gremio taxista en Veracruz, es, renovarse o morir.
