Antes de regresar a su casa, el pequeño entregó una carta a los cuidadores, en la que mencionaba lo siguiente: “Te dejo a Simón, es mi perro. No quiero que mi papá le pegue; llora mucho porque no hay comida. Te dejo mis ahorros para sus tortillas. No le peguen porque mi papá le pega mucho. Simón come mucho. No se lo lleven, cuando crezca, vengo por Simón“, escribió.
Este suceso ocurrió en el 2020, en pandemia. Han pasado cuatro años y Simón se ha vuelto todo un perro adulto, su dueño lo visita con regularidad y les da dinero a los del albergue para que siga comiendo sus tortillas.
