Los informes de gobierno no deberían ser necesarios. Cuitláhuac García quiere que creamos que Veracruz es una sucursal del Paraíso

Informes
Cuarto Informe de Gobierno de Cuitláhuac García FOTO: WEB
- en Carrusel, Opinión

Armando Ortiz / ¿Por qué no son necesarios los informes de gobierno? Porque un buen gobierno es evidente y lo evidente no necesita anunciarse. Basta con salir a la calle y contemplarlo, basta con sentarse en una central de autobuses y escucharlo de las voces de las amas de casa, de los empleados, de los estudiantes. Un buen gobierno nos mantiene tan satisfechos, como si de una buena comida se tratara. Un buen gobierno es como la plática con un amigo, con un hijo, con un padre. Un buen gobierno se funda en la verdad y la verdad es compatible con la realidad; sólo la mentira es un ejercicio que se instrumenta de las palabras, que las pervierte.

Se necesitan palabras, oraciones, dichos, un discurso completo que se convierta en espada para combatir contra la realidad. Se necesitan lugares comunes, frases gastadas, imágenes tergiversadas, datos falsos para que la realidad se oculte.

Un día alguien me contaba que el loco de su pueblo decía que no se podía tapar el sol con un dedo, entonces sacaba una moneda de la bolsa de su pantalón para demostrar que con un dedo no se puede ocultar el sol, pero que sí se podía con un peso. Y con muchos pesos más.

Es por ello que para ocultar el sol de nuestra realidad el gobierno de Cuitláhuac García ha gastado millones de pesos para montar un escenario en donde se pudiera ofrecer un discurso para hablar de supuestas “victorias”, pero nunca de derrotas.

Si nos basáramos en el discurso que el gobernador elaborara para darnos a conocer el estado de las cosas en su administración, pensaríamos que Veracruz es una sucursal del Paraíso. Hacemos mal en no progresar, porque todas las oportunidades para hacerlo nos las han brindado en estos cuatro años de gobierno.

Los pobres tienen vocación de pobres, pues a pesar de los muchos apoyos de los programas sociales de Bienestar, siguen en la misma marginación. La inseguridad es un mito de novelas policiacas y el desempleo, eso ocurre en otra parte. En Veracruz no matan periodistas, pero si los mataran “se llegaría hasta las últimas consecuencias para dar con los responsables”.

Lo que sigue es sacar más pesos para tapar más soles, para que los encabezados de los medios “chayoteros” al día siguiente anuncien que Veracruz es la tierra de Jauja, la tierra prometida que “mana leche y miel”. Millones de esos pesos se seguirán gastando para que el drama del “buen gobierno” continúe por lo menos otros dos años más.

Y así año con año, en una ceremonia gastada, anquilosada, esperpéntica se seguirá dando ese combate entre la realidad y la mentira, entre el discurso y lo evidente, entre un buen gobierno y un simple gobierno lleno de inútiles improvisados

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