Dijo el presidente: «Con todo eso ya vamos a poder ser autosuficientes, producir en México gasolinas y diésel, con eso ya se puede hacer mucho porque cuando menos se garantiza que no aumente el precio. Y si se sigue invirtiendo hacia adelante en construir otra refinería o dos, porque llevábamos 40 años sin hacer una nueva refinería, entonces si se continúa así, sí se puede bajar el precio de las gasolinas».
El problema en México no son las refinerías o los subsidios. El problema en México es que la corrupción en Pemex sigue, la corrupción en la Secretaría de Energía sigue. La misma refinería de Dos Bocas está costando hasta tres veces lo presupuestado, y lo peor es que sigue sin producir un solo litro de gasolina. México sigue siendo un barril sin fondo con un presidente sin palabra.