AMLO, con la Iglesia ha topado

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Iglesia católica en México FOTO: WEB
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Irineo Domínguez Méndez / El comunicado dominical 431 emitido por la arquidiócesis de Xalapa, fechado 11 de septiembre de 2022, signado por el presbítero José Manuel Suazo Reyes, referente al aniversario 212 de la independencia de nuestro País contiene el reconocimiento a los héroes que nos dieron patria con palabras que recuerdan la obligación por seguir luchando la prevalencia de la libertad legada. Libertad en todas las formas existentes e imaginables a la que toda persona tiene derecho; libertad total y garantía para ejercer los derechos humanos.

Suazo Reyes denuncia la libertad condicionada en que viven millones de mexicanos; ejemplifica con “las pésimas condiciones de educación y una lacerante inflación económica”; condiciones que coartan la libertad. Añade que “la libertad también se ve condicionada por formas de colonización ideológica que, como en un efecto de cascada, van minando muchos núcleos de la vida social y comienzan a gestar formas claras de colonización”. Atinadamente recuerda que “muchos mexicanos que nos han precedido nos han enseñado la importancia de tomar nuestras responsabilidades en las propias manos y hacernos cargo del presente y futuro de nuestro País. El desarrollo de nuestra nación no se puede empeñar en manos deshonestas”.

Sin duda alguna, la libertad está siendo disminuida y condicionada por muchas acciones que el actual gobierno practica. La voluntad de grupos vulnerables es víctima del maniqueo; ellos son el objetivo de la falsa dicotomía divisoria entre lo bueno y lo malo; en el caso al que se refiere el clérigo, a ellos se les adoctrina con: “quien no está conmigo, está en mi contra”. El maniqueo nace en la ejecución de programas sociales.

Lo expuesto supra líneas está relacionado con lo declarado por la arquidiócesis: “El desarrollo de nuestra nación no se puede empeñar en manos deshonestas”. El diccionario de la real academia española nos ilustra sobre el significado del verbo “empeñar”, utilizado por el clérigo; en su primer significado enuncia: “Dejar algo en prenda como garantía del cumplimiento de un compromiso o de la devolución de un préstamo”. Así, el mensaje se vuelve comprensible: los beneficiados por los programas sociales tienen que luchar, liberarse y recuperar su libertad de elección en cualquier situación; no aceptar coacción alguna; “no dejar en prenda la voluntad y la dignidad”.

Efectivamente, tenemos un presidente progresista; eso tiene que reconocerse; como también lo acertado de la crítica de la arquidiócesis. La población percibe la existencia de políticos corruptos que gobiernan junto a AMLO. La asamblea católica observa y denuncia conductas desleales que demeritan el gobierno de la 4T.  Conservadores, corruptos y ricos gobiernan con él; su movimiento no puede purificarlos; si están con él es porque existen acuerdos inconfesables. ¿Nombres? El lector los conoce.

El prelado omite referirse a la oposición, la cual no acepta el cambio de sistema por añoranzas de un poder omnímodo perdido; entonces, lo encubre o le parece de poca importancia en la presente coyuntura política.

Más, no bastan cuestiones declarativas; al referirse a las declaraciones del papa, quien dijo: “tenemos que acabar con las inmovilizaciones”, esta asamblea religiosa tiene la obligación de “predicar con el ejemplo”. ¡Claro que existe un adoctrinamiento ideológico soterrado y promovido por el gobierno! La cuestión es saber si es positivo o negativo. Cualquier ideología no debe nacer viciada; es inaceptable si es manipuladora de conciencias.

Hablar de un nuevo colonialismo no es aventurado ni temerario. La historia nos ilustra al respecto de manera amplia: los “salvadores” de la patria buscan conservar el poder en nombre de los “desamparados”. El clérigo en comento parece se refiere a un colonialismo ideológico que subordina, que domestica, que ciega y que victimiza.

La nueva clase política ha descubierto sus fines: perpetuarse en el poder utilizando viejas estrategias. Se presentan como adalides de un cambio de gobierno, cuando en verdad se convierten en conservadores. Luego, entonces, estos políticos solo se cuelgan de la imagen de un líder que pronto se retirará de la vida política, para heredar puestos de elección popular y agruparse para obtener mayor tajada del pastel en que dividen al País y sus estados.

Acertada también la observación del prelado en que la sociedad organizada tiene el deber moral de volver a tomar las calles si se desea cambiar el derrotero incierto, inseguro y peligroso que amenaza. Por eso es necesario “salir a defender la libertad”. Desafortunadamente, las diferentes organizaciones conocidas, como el CAP, El Campo es de Todos y otros, parece se han dado por vencidos o, tal vez, AMLO tiene razón: solo sirven a sus líderes. En las calles también queremos ver a los clérigos.

Otro sí digo. – El púlpito no sirve para despertar conciencias; las hace más dóciles; recordemos: “’Si alguien te golpea en una mejilla, ofrécele también la otra; si alguien te quita tu abrigo, deja que tenga tu camisa también”.

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