Política entre “amigos”

Morena
Manuel Huerta Ladrón de Guevara y Andrés Manuel López Obrador FOTO: WEB
- en Opinión

Irineo Domínguez Méndez / La semana pasada culminó con falsas noticias que pregonaron el destape como candidato a la gubernatura del Estado de Manuel Huerta Ladrón de Guevara. Fotografías que lo ubicaron en algún evento celebrado en el sur del Estado muestran la alegría causada en el superdelegado al escuchar la pregunta de algún reportero sobre la posible aspiración a dicha candidatura. La misma sonrisa alegre que, posiblemente ilumina la cara del número 2 en el gobierno estatal cuando escucha rumores sobre su renuncia o cambio de puesto, brilló en la faz del interpelado. Interpelado porque la pregunta se encamina a varios fines, estos velados.

A nadie del medio político sorprende el amarre de navajas. Ciertas declaraciones tienen el tinte de provocación para enemistar a los actores políticos. Las manifestaciones pueden ser realizadas por mandato o por iniciativa propia. En este caso se busca crear escenarios que den la nota.

Ya algunos políticos veracruzanos y otros que no son de aquí han manifestado sus aspiraciones para competir por algún puesto de carácter electoral o han declarado el apoyo a otros aspirantes. Uno de ellos Gutiérrez Luna; quien acepta sumarse al bando del Secretario de Gobierno Federal, convirtiéndose en blanco fácil de los demás aspirantes a la presidencia de la República y de los políticos veracruzanos.

El desgaste a que están expuestos los políticos más sobresalientes en el Estado de Veracruz va a ser una constante hasta que se decidan las candidaturas del 2024, tanto federales como locales. Los golpes bajos incluirán riesgos de probable daño al partido en el gobierno. De hecho, ya iniciaron las protestas de militantes en contra de la convocatoria para renovar su estructura partidista. Nadie duda que habrá chapulineo de militantes decepcionados por la inclusión de nuevos dirigentes que, según ellos, no son de izquierda sino advenedizos.

En tratándose de un político del nivel de Manuel Huerta se duda que cometa errores infantiles como el destaparse sin tener el aval de “sus padrinos” en el altiplano. Además, aún con el aval, no son los tiempos para revelar aspiraciones. El delegado no se va a “quemar”; este tipo de noticias solo indican amarre de navajas.

El supuesto destape de Manuel provocó una queja en contra de la fiscalía del Estado, a quien la supuesta víctima de un delito de carácter sexual señala de omisión en sus funciones investigadoras y, por lo tanto, no determinar si ejercerá la acción penal o el archivo de tal denuncia por falta de elementos. El caso fue comentado por el mismo AMLO en la mañanera, quien equivocadamente solicitó al gobernador atendiera dicha denuncia. La solicitud debió encaminarse hacia la fiscalía del Estado, órganos que se presume autónomo.

Manuel ha demostrado ser un hombre de trabajo, lo que ha probado con hechos. Como figura pública y buen político conoce los riesgos a que está expuesto, él “no le saca al bulto”; pide que se investigue y manifiesta su disposición para que se conozca la verdad. Entonces, será la fiscalía quien determine, en un principio el cauce de la denuncia. Mientras no se de a conocer la determinación de la fiscalía todo tendrá tinte político.

Aunque con ciertos matices, el caso se asemeja a lo sucedido a Félix Salgado Macedonio; quien desde su postulación a gobernador fue atacado por algo similar y después fue “despojado” del triunfo electoral que a la postre refrendó su hija, la actual gobernadora del estado de Guerrero. Se comprobó aquello de que “lo que no mata fortalece” porque Félix fue declarado inocente.

Los oponentes de Manuel ven en él un potencial político envidiable; puede ser candidato a cualquiera de las candidaturas federales y locales que se disputarán en el 2024. Aplicando la frase “no hay cama pa’tanta gente”, no se duda que lo quieran bajar y darle suelo. El riesgo es que, de corroborarse su inocencia, puede salir fortalecido, como sucedió con Salgado Macedonio. Amlo confía en su delegado; tan es así, que no lo sustituye. En cambio, reconoce, junto con propios y extraños el desempeño de sus funciones.

Los dos hechos comentados ponen a Manuel en primer lugar en el estrado político. Además, no se puede soslayar a los padrinos; éstos cuentan y no permitirán ningún linchamiento en contra del ahijado, so pena de abrir flancos de guerra mediática que desemboquen en señalamientos contra otros funcionarios aspirantes.

Otro sí digo. – Alguien pondrá a fumar la pipa de la Paz a los acelerados.

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