Al rescate de Bachilleres de Veracruz

Escuelas
Colegio de Bachilleres de Veracruz FOTO: WEB
- en Opinión

Luis Ramírez Baqueiro /

“No hay nada que irrite de forma tan aguda ni huela más amargo que la vergüenza.” – William Langland.

La antigua sede del Ilustre Instituto Veracruzano, ubicada en la calle de Esteban Morales y Landero y Coss es un silencioso testigo de la evolución y crecimiento del puerto de Veracruz.

Por sus aulas, desfilaron miles de estudiantes que convirtieron a Bachilleres de Veracruz, en una de las escuelas públicas de alta excelencia docente, quizá por ello, la batalla por su rescate toma más sentido y fuerza.

La denuncia nació de la iniciativa de alumnos y docentes quienes desde que arrancó la pandemia se toparon con una de las peores realidades que puede tener un centro de formación académica, como lo es el abandono.

Administraciones van, administraciones vienen, pero lo cierto es que el manejo del recurso para la recuperación de espacios educativos, sigue mostrando serias deficiencias, al punto de mantener en el abandono y porqué no decirlo, en riesgo al alumnado cuando de buenas a primeras la loza del vetusto edificio colapse.

Por fortuna es tan amplia la demanda que se convierte en indispensable, y por consiguiente en factor para mantener la presión sistemática de algunos actores políticos y sociales, a quienes simular que atienden el llamado del alumnado y trabajadores es elemento suficiente para meter sus narices donde no los llaman.

Ese pareciera ser el caso de la oferta extendida por la alcaldesa de Veracruz, Paty Lobeira al asegurar que pronto invertirán en su rescate.

La comunidad estudiantil y de trabajadores de la educación, observan expectante el momento preciso para la pronta y expedita resolución, al llamado que la misma autoridad municipal se ha comprometido.

Pero lo cierto, es que esta noticia no genera más que alarma, pues al momento de redactar la presente columna, uno de los salones de la planta superior se encuentra cerrado bajo llave, y anegado por las fuertes lluvias.

¿Qué sigue? Será la pregunta.

Esperemos que tan importante patrimonio histórico no se pierda por la desidía y la falta de voluntad de los responsables de ejercer ese cuidado y manutención por el bien de la sociedad veracruzana.

Al tiempo.

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