Al ser interrogada, la joven declaró que era obligada a hacer videos sexuales los cuales se grababan en el departamento de él. En el lugar de los hechos, la policía americana llegó a encontrar papeles de un aborto. La víctima también destacó que el secuestrador la había obligado a abortar, pues la había embarazado.
Christopher Johnson por su parte se declaró inocente pese a las pruebas presentadas en su contra. De momento este hombre está recluido en una prisión y es acusado de una agresión lasciva en contra de una menor de edad.