Congreso de Veracruz, fin de una era infame. Morena y aliados corregidos por la SCJN siguieron haciendo de Veracruz un burdel legislativo

Oposición
Congreso del Estado de Veracruz FOTO: WEB
- en Carrusel, Opinión

Armando Ortiz / El viernes 5 de noviembre de 2021 será recordado como el fin de una era infame; una era de oscuridad intelectual, jurídica y legislativa. La LXV Legislatura no tuvo empacho en cometer aberraciones legislativas que transgredían los artículos de una Constitución a la que ellos mismos se deberían someter. Pero no sólo no se sometieron, sino que hicieron intentos conscientes y premeditados por transgredir la Constitución y sus leyes. Lo más grave de todo esto es que no hubo consecuencias graves en contra de los transgresores; por ello mismo se envalentonaron, porque seguían transgrediendo la ley y nadie les tocó un pelo de la cabeza. Estos diputados fueron comandados por Juan Javier Gómez Cazarín, un vendedor de partes de auto, supuestamente robadas, que se ganó el afecto y la simpatía de un gobernador que, a pesar de los malos resultados, lo pidió nuevamente como diputado en la próxima Legislatura. Este podría ser uno de los saldos más negativos de la Cuarta Transformación, una Legislatura llena de diputados hampones, ignorantes, transgresores que hicieron de Veracruz un burdel legislativo. Pero ya se van, aunque sólo es un dicho, ya que muchos de esos diputados ignorantes regresarán por una segunda oportunidad. Los veracruzanos así lo decidieron, pues entonces esos veracruzanos que los eligieron, no se anden quejando después.

Para el gobierno de Joe Biden la reforma eléctrica es un “crítico asunto”. Ebrard reclama por dichos del embajador americano

Por supuesto que la reforma eléctrica lesiona los intereses de las empresas de los Estados Unidos. Claro, a menos que Oxxo y Coca Cola sean empresas de origen mexicano. Es por ello que para el gobierno de Joe Biden esta reforma eléctrica es un asunto serio en el que deben de meter las manos. Y ya empezó a hacerlo el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, quien en un mensaje de Twitter mostró esa preocupación: “Tuve reuniones importantes con el Gobierno de México para discutir la reforma del sector eléctrico. Quiero aprender más sobre el ímpetu de la reforma constitucional propuesta. También expresé serias preocupaciones para Estados Unidos. Nos comprometimos a continuar nuestro diálogo sobre estos temas críticos”. Este mensaje no gustó nada al gobierno de López Obrador por lo que se instruyó de inmediato para que el canciller Marcelo Ebrard diera contestación a este mensaje. Marcelo Ebrard dijo que Estados Unidos debería esperara hasta tener la información completa de lo que es y que no es la reforma eléctrica: “Hubo una primera sesión, habrá otras para que, en primer lugar, el objetivo de esas sesiones, es que él tenga claro qué es y qué no es la reforma”. México tiene a otro opositor a la reforma eléctrica, no sólo los partidos de oposición, sino que ahora tiene en oposición a los Estados Unidos, que en México eso vale por más de 10 congresos juntos.

A Emilio Lozoya lo engañaron. Acudió al Reclusorio Norte creyendo que saldría por su propio pie. De última hora le cambiaron la jugada

Durante más de 15 meses Emilio Lozoya había sido el testigo consentido de la 4T, el testigo que estaba dispuesto a mentir y decir todo lo que el presidente quería escuchar: Que el gobierno anterior había sido el colmo de la corrupción, pero que gracias a Dios y a López Obrador todo eso había cambiado. Pero para sostener los dichos y acusaciones de Emilio Lozoya se necesitaban pruebas, pruebas que el delincuente confeso no tenía, y no las tenía porque él sólo dijo lo que el presidente quería escuchar; eso le permitió 15 meses en arresto domiciliario, cenas en el Hunan, tardes en los campos de golf y un lugar en las fiestas particulares de los amigos. Pero Lozoya tenía que presentar pruebas, y el plazo para presentarlas se le venció. Por ello acudió al Reclusorio Norte ante el juez para pedir 60 días más de prórroga; sólo le dieron 30, sin embargo, sin que se lo esperara, la FGR que lo había mantenido protegido, pidió prisión preventiva para el imputado, que porque si podía salir a cenar pato pequinés al Hunan, entonces bien podría salir del país. Dice el periodista Raymundo Riva Palacio: “Gertz Manero y Juan Ramos, subprocurador especializado en Investigación de Delitos Federales, cabeza del caso Lozoya, le aplicaron lo mismo que le hicieron al exsenador Jorge Lavalle, otro imputado falsamente por el exdirector de Pemex, que no había de qué preocuparse porque era una audiencia para ampliar el plazo. La defensa de Lozoya fue engañada. Confió en el fiscal y su principal colaborador, sin saber que, por primera vez en 16 meses, no iban a estar del mismo lado, sino que habían saltado la verja”. Ese pato pequinés comenta una persona, le salió a Lozoya más caro que si se hubiera comido al Pato Donald.

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