Y Gutierritos le robó los aliados a Rocío Nahle

Gutierritos
Cuitláhuac García Jiménez, Rocío Nahle García y Sergio Gutiérrez Luna (Gutierritos) FOTO: WEB
- en Opinión
* Cuitláhuac incumplió los pactos * Fidelistas, duartistas, marcelistas, PT y Verde, se alejan de Nahle * Carranza inaugura parques defectuosos * Jessica tras la presidencia del Congreso * Vasconcelos llora; Amado en sus proyectos * Sergio Guzmán y el primo decapitado * La teibolera y el juez chantajeado * La hija reside en India

Mussio Cárdenas Arellano / Hay motín a bordo. Hay pánico y la nave de Morena se cimbra. Y su dueña, Rocío Nahle, avista una tripulación dividida y enconada, sin control, al tiempo que el gobernador pierde el timón, sin atinar a desactivar, a inmovilizar, a neutralizar al diputado Gutierritos, el que dirige la asonada.

Hay pánico por la incursión de Sergio Gutiérrez Luna, el veracruzano que apenas si vivió en la tierra que lo vio nacer, pero que altera el escenario de la sucesión, robándole el reflector, las miradas, los aliados priistas, el empresariado, las mafias sindicales, los que operan o financian campañas, a la secretaria de Energía del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Gutierritos llegó y les quitó el habla. Y luego los orilló a reaccionar. Y entonces soltaron sandeces que desnudaron las miserias de la banda Nahle, las taras verbales y mentales de Cuitláhuac García, el discurso zonzo del alcalde de Agua Dulce, Sergio Guzmán Ricárdez, y la yihad pejista sin saber si soñaban o se hallaban en la cruda realidad.

Callaron el gobernador y su pandilla, Cuitláhuac García azorrillado intentado descifrar el acertijo con el que se descompuso el camino a la elección de 2024, el relevo en el gobierno de Veracruz, y sus cómplices tragándose hasta el aire e intentando hilar dos o tres frases que opacaran la verborrea del presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, el parlanchín Gutiérrez Luna.

Gutierritos armó una trama con sus giras de fin de semana. Vendía las cifras del presupuesto federal. Espejitos a cambio de oro. El plan era —es— posicionarse en el escenario de la sucesión o relevar a Cuitláhuac García en 2022, antes que por ley se deba consultar si se le revoca el mandato por inepto, por abusivo, por mal gobernante.

Así irrumpió en la cancha de Morena y les descompuso todo. Rocío Nahle marchaba sola hacia la candidatura a gobernadora y sus enanos se sentían plenos. Cuitláhuac, Cisneros, Gómez Cazarín, Eleazar y el resto de la pandilla se acomodaron en esa apuesta. A cambio de guisarle el caldo a la zacatecana, tendrían impunidad.

Cuitláhuac es un cero a la izquierda. Es ya el peor gobernador en la historia de Veracruz. Gobierna violando la ley y sus peones violando o acosando mujeres, y la fiscal espuria, Verónica Hernández Giadáns, encubriendo a los violadores, y Cuitláhuac otorgando obras sin licitación, y obsequiando contratos a empresas fantasma, y llenando de aviadores la nómina oficial, y fomentando el nepotismo, y Eleazar usando los dineros de Veracruz a discreción, y Gómez Cazarín perpetrando asalto tras asalto, deponiendo alcaldes, hostigando, usando al Congreso para imponer leyes sin sustento legal, adueñándose de predios vía prestanombres. Y nada les podría ocurrir.

Ellos operando el entramado electoral para Nahle y Nahle les concedería impunidad. Gozaban de un estado de confort, de abuso e impunidad garantizada, incluso quebrantando la Constitución de Veracruz que impide a la secretaria de Energía ser gobernadora por su condición de no nacida en la entidad ni ser hija de veracruzanos. Pero a Morena y sus alfiles, la ley les vale.

Era el escenario ideal hasta que Gutierritos abrió el juego, adelantó el muestreo y tocó un punto que va más allá de su balconeo público: les arrebató los aliados que han llevado a Morena al poder.

Gutiérrez Luna podía convocar empresarios, cañeros, reporteros y columnistas, y nada inquietaba al Clan Nahle. Podía citar cifras, inversión, obras del gobierno federal para 2022, y no merecía respuesta.

Pero fue más allá. Construyó nuevas alianzas con los priistas del cuño de Fidel y de las mazmorras de Javier Duarte; con petroleros y maestros; con militantes del Partido del Trabajo, de Movimiento Ciudadano y del Verde, y jaló a un sector de la prensa que ya orbita en el proyecto Gutierritos.

Ahí detonó la reacción.

Y Cuitláhuac se fue de bruces. El lunes 25, Cuitláhuac dio una respuesta infinitamente torpe, la peor en lo que va de sus tres años de maltrecho gobierno. “No lo conozco”, dijo. “Sé que vino del PAN y su esposa estuvo en el PRI y que finalmente llegó a Texcoco y ahí se vinculó con Morena”. Y lo increpó: que deje el anuncio de inversión para Veracruz a otros diputados, que vaya a otras entidades. Reprochó que Gutiérrez Luna no haya estado en las luchas de la izquierda. Sólo falto decir: no te comas el tamal de Nahle.

Políticamente, la respuesta es torpe. Pudo dejarlo pasar. Pudo usar la psicología invertida de los políticos, acuerpando al enemigo, felicitándolo por su apoyo, por el presupuesto que defenderá en la Cámara de Diputados, asegurándose que si Sergio Gutiérrez Luna llegara a ser su sucesor, tendrá que valorar que no hubo fricción.

Morena es un partido frágil pese al resultado electoral. Detenta la gubernatura, tiene mayoría en el Congreso estatal e incrementa sus diputados locales a partir del 5 de noviembre, y concentra más de un centenar de alcaldías, las de mayor presupuesto, las de mayor peso político, a excepción de Veracruz, Boca del Río, Orizaba y Cosoleacaque. Pero se pactos inconfesables.

Morena es frágil. Sus victorias no parten de una estructura electoral propia, ni de su capacidad de operación. Si gana es por la acción de sus aliados priistas, por los gremios sindicales, por los caciques rurales, por los desprendimientos obreros que recalaron en la Catem.

Morena está en el poder por la operación del fidelismo, el duartismo, el marcelismo, y por los votos que le acercan el PT y el Verde.

Pero Cuitláhuac incumplió los pactos, negándose a compartir el poder.

Cuitláhuac traicionó a sus aliados, al fidelismo y al duartismo, liberando de la cárcel a sus alfiles pero dejando vivos los juicios con los que se les procesa por el saqueo a las arcas —a Mauricio Audirac, Antonio Pelegrín, Tomás Ruiz, Fernando Charleston y Gabriel de Antes—, por el robo de las partidas federales, por la simulación en la devolución de recursos a la Federación, por delitos de desaparición forzada que tarde o temprano serán delitos lesa humanidad, que no prescriben e irán a cortes internacionales.

Cuitláhuac García traicionó a Fidel Herrera y a Javier Duarte, dejando libre hasta ahora, sin una acción legal sólida a Miguel Ángel Yunes Linares, el azote de uno y otro, el que hurgó y halló evidencia de financiamiento del narco en las campañas priistas de 2004 y 2010, la liga con el Cártel del Golfo y Los Zetas.

Cuitláhuac llegó al poder con la operación del facción del priismo pero no les permitió recuperar sus espacios de poder. Y entonces apareció Gutierritos.

Gutiérrez Luna deambula por Veracruz, por la cuenca y los bosques de niebla, por los pantanos del sur, en los cañaverales, en los salones fastuosos, pero no lo hace porque se dé cuerda. Trae línea y trae poder.

Gutierritos convoca al poder económico, a empresarios y comerciantes, a industriales y constructores, en Coatzacoalcos, Minatitlán y Tuxpan, con los Rivera, los Alonso, los Ruiz, los Lemarroy, incluso con quienes deciden en el proyecto del Corredor Interoceánico Coatzacoalcos-Salina Cruz.

Gutierritos se monta en el marcelismo deplorable que saqueó las arcas de Coatzacoalcos cuando su líder, Marcelo Montiel, ocupó la alcaldía en dos ocasiones y no se terminó de saciar. Sigue operando en Coatzacoalcos, en Puente Nacional, donde su hermano Roberto será presidente municipal en enero de 2022, y en una amplia franja de Emiliano Zapata a la cuenca del Papaloapan.

Gutierritos va y viene, y no para. Lo acuerpan los maestros. Y posan una fotografía espectacular. ¿A cambio de qué el SNTE se une a un diputado federal que hace unas semanas no pintaba en Veracruz? La línea, ahí también, viene de lo alto, sea Elba Esther Gordillo, sea Juan Díaz de la Torre, el líder formal.

Fue aquella fotografía con las dos poderosas del SNTE, la 32 y la 56, lo que prendió las alertas en el Clan Nahle. Habló el zombie de Agua Dulce, Sergio Guzmán Ricárdez, diputado electo, vociferando que las mujeres del sur ya habían decidido que la candidata de Morena sea Rocío Nahle. El zombie casi mata de risa a medio Veracruz.

Morena se parte en dos: los hijos de Nahle y los aplastados por Nahle. Y Cuitláhuac García tiene su culpa al traicionar al fidelismo, al duartismo, al marcelismo, al magisterio, a los cañeros y empresarios, a las cúpulas del PT y el Verde. Por no cumplir, fracturó los pactos.

Y así irrumpió Gutierritos y le robó los aliados a Rocío Nahle.

Archivo muerto

Jessica Ramírez hacia la presidencia del Congreso de Veracruz. Apuntalada por Sergio Gutiérrez Luna y Manuel Huerta Ladrón de Guevara, la diputada local morenista por Minatitlán está a centímetros de treparse en un peldaño de la escalera del poder con el que nunca, jamás, soñó. Gutiérrez Luna es presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados y virtual precandidato al gobierno de Veracruz; Manuel Huerta es el superdelegado del gobierno federal y, tácitamente, los ojos, oídos y brazos del presidente Andrés Manuel López Obrador en la entidad. Son sus padrinos y con ellos negocia Juan Javier Gómez Cazarín la Junta de Coordinación Política del Congreso de Veracruz. A cambio tendrá que entregar la mesa directiva… Casi cuatro años después, el alcalde Carranza no deja de ser un fiasco. Inauguró el Parque de los Héroes estando inconcluso, pues las obras seguían luego de su apertura y hay áreas en las que los obreros continúan su labor. Otro caso: sin la colorida flora, sin ser el pulmón que tanto alardeó, Víctor Manuel Carranza Rosaldo corta el listón del Parque Central Miguel Hidalgo en un día lluvioso, el cielo nuboso y gris, tras meses y meses en que sólo se ha visto un terreno medio árido, nada parecido, nada semejante al sitio arbolado del que habló, un paraíso de plantas en tonos rojos, azules, morados, amarillos, y fondo verde, como se veía en la maqueta del proyecto. Y unas horas después, tras un torrencial aguacero, el pulmón ecológico de Coatzacoalcos luce como un chapoteadero, anegado, un auténtico estanque de patos. Víctor Manuel Carranza llega al final como un rufián que hizo añicos la práctica del futbol en el estadio Revolución y las canchas menores y el futbol rápido. Pero su obra es un bodrio. Tantos años de espera para caer en lo de siempre: obras que se inauguran estando inconclusas. ¿Quién puede creer que en el Parque Central Miguel Hidalgo hay invertidos 70 millones de pesos, recursos de Pemex que no pasarían una investigación de la Auditoría Superior de la Federación?… Vasconcelos y Amado, en dos pistas. Al ex candidato priista por la alcaldía de Coatzacoalcos, sólo le queda aterrizar la derrota con pataleos en los tribunales electorales. Sabe bien que nada logrará. La elección no se revertirá. Y Amado Cruz Malpica, el morenista que lo hizo pedazos, mejor habla de la Cuenta Pública dictaminada por el Órgano de Fiscalización Superior del Estado de Veracruz y del Corredor Interoceánico, al que le apuesta su resto, en el que cifra su esperanza de desarrollo, la palanca que atraiga inversión y haga de Coatzacoalcos un polo de crecimiento económico como en los gloriosos años de la petroquímica. Uno y otro, Vasconcelos y Amado, andan en pistas distintas. Uno llorando la derrota y el otro construyendo el andamiaje para arribar al poder… Sergio Guzmán intentando presidir el Congreso de Veracruz y su primo malandro termina decapitado. En mala hora detona el escándalo, cuando el alcalde de Agua Dulce se da cuerda imaginando que puede alcanzar la cúspide en la Legislatura estatal y al terrible Eric Guzmán García, alias «Hulk”, se le ve, literalmente, perder la cabeza a manos de una célula criminal. Tres videos hechos circular en las redes sociales lo muestra confesando su participación en el levantón a la empresaria Susana Carrera, en Coatzacoalcos, por no acceder a pagar cuota, asesinándola y cercenándole la cabeza. En otra escena se observa a la banda decapitando al “Hulk”, haciéndolo correr la misma suerte que su víctima, una dama respetada y reconocida por su empuje empresarial, su sencillez y su don de gente. Del malandro Eric Guzmán, primo del alcalde morenista, hay un historial deplorable: robos, asaltos, levantones, ingresos a la cárcel, en 2014, y su inexplicable liberación. Un día de 2016, un comando llegó al hogar de su familia y ejecutó a su padre, Everardo Guzmán Martínez, y Kevin Guzmán García, gemelo de Eric. Les metieron 27 tiros. Son las historias que circundan la vida pública del alcalde de Agua Dulce, Sergio Guzmán Ricárdez, un ex jefe policíaco con anécdotas nada recomendables, que lo implican en protección a delincuentes. Y ahora un primo malandro decapitado por decapitar a su víctima. El que a hierro mata… ¿Sabrá la esposa del juez que aquel amorío con la bailarina exótica, estrella del Caballo Blanco, dejó huella, una bella hija de la que la madre se valiera para el chantaje, miles y miles de pesos al mes a cambio del silencio, de no desatar un escándalo en el medio judicial, una extorsión a la que el juez se prestó? ¿Sabrá la esposa del pícaro juez que el fruto de la infidelidad hoy reside en India y ya hecha una mujer se da vida de reina? Una pista: el susodicho es tocayo de Cristóbal Colón…

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