Olga Sánchez Cordero se opone a las chiquibancadas, pero antes de ser mandamás en la 4T si le gustaban

Cordero
Olga Sánchez Cordero FOTO: WEB

No es lo mismo ser borracho que ser cantinero, y es que las funciones hacen la diferencia. Al menos la funcionaria que despachaba antes como Secretaría de Gobernación, ya se dio cuenta de ello. Resulta que, ahora que le tocó a Olga Sánchez Cordero ser la presidenta del Senado, se opone a que haya bancadas ajenas a los partidos políticos. Y es que no le cayó en el ánimo ahora que cinco senadoras y senadores quieren hacer lo mismo.

Pero llama la atención que en el 2008 se sumó a la resolución de la SCJN que establecía que los grupos parlamentarios deben representar a los ciudadanos y no a los partidos, en esa ocasión la funcionaria apoyaba con todo esa resolución.

Sin embargo, la funcionaria ahora se encuentra contra la pared, ya que como dijimos al principio, no es lo mismo ser borracho que ser cantinero. Y es que la flamante presidenta del Senado está ante un dilema: ser fiel a su legado judicial o ser fiel a la 4T. Pero a como están las cosas, no dude por un momento que la Señora Presidenta, terminará traicionándose así mismo.

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