Ineptitud y acoso en la Casa de la Cultura jurídica de la SCJN

Cultura
Casa de la Cultura Jurídica de la Suprema Corte de Justicia de la Nación FOTO: WEB
- en Opinión

Edgar Hernández* / Peleado a muerte con la cultura, más con la cultura jurídica, las leyes y la justicia, y al más puro estilo chairo Luis Iván Juárez Segovia, ocupa la mayor parte de su tiempo en corretear a las empleadas para prometerles ascensos a cambio de favores sexuales La Casa de la Cultura Jurídica en Xalapa, “Ministro Mario Guillermo Rebolledo Fernández”, que lleva el nombre de este destacado abogado veracruzano, quien fue Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de 1955 a 1963, hoy es dirigida por un iletrado que trajeron de Baja California en premio por sus servicios electorales prestados en 2018 en favor de Morena.

Hoy, su sede, cuando se trata de justificar el presupuesto, se destina a dar cursillos y charlas sobre ideología socialista y los caminos al comunismo.

En eso se convirtió la Casa de la Cultura Jurídica que, por décadas, bajo la tutela del Padre del Derecho Electoral, el doctor Francisco Berlín Valenzuela, la llevó de la mano con los mas expertos internacionalistas en esta materia imprimiendo conferencias magistrales, cursos, talleres y diplomados del más alto crédito académico.

Triste final en la era chaira de este proyecto del Poder Judicial de la Federación iniciado el 29 de diciembre de 2005, cuando lo adquirió la sede de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para establecer un espacio para la difusión de la cultura jurídica, remodelado entre enero de 2006 y abril de 2007 e inaugurada en mayo de 2008.

En otro mo0mento en este mismo espacio reseñamos el lamentable giro dado por esta institución de la cultura jurídica en el marco de la Cuarta Transformación, así como la falta de capacidad de su nuevo titular para desempeñar tan delicada tarea.

Procedente de Ensenada, Baja California, sin la preparación académica adecuada y salpicado por los abusos y complejos de gran señor que da el nunca haber tenido un cargo público o ganado prestigio profesional, Luis Iván Juárez Segovia, fue puesto al frente de esta Casa con la idea no de darle lustre, sino en pago de favores políticos.

Ello dio como resultado una revuelta entre el personal.

La negación a autorizar movimiento laboral alguno, “yo no decido, decide México”, el desconocimiento de la normatividad en ese centro de trabajo, esa arrogancia y abuso de poder “que me da mi piel blanca”, así como actos de discriminación contra aspirantes del servicio social, dieron lugar a una confusión laboral y consecuentes quejas ante la Suprema Corte de Justicia.

Incluso hay una en la CNDH, de parte de un quejoso con capacidades diferentes a quien humilló públicamente.

Por si fuera poco, la institución que por lustros funcionó como uno de los grandes apoyos para la Barra de Abogados de Veracruz, dejó de funcionar.

La falta de formación jurídica y acreditada prepotencia de Luis Iván, cuyo título de abogado está en duda -estamos en la era de títulos patito- ha ocasionado que todo el esfuerzo realizado anteriormente se viniera abajo.

Hoy privan los desacuerdos, la confusión y molestia entre los abogados, la academia y los operadores jurídicos del ámbito federal y estatal en la ciudad y el propio personal adscrito a esa sede.

Todo resultante de la falta de capacidad de diálogo y lo más importante es que el gremio de abogados veracruzanos se enterara que este oportunista chairo es un neófito en el derecho.

Eso sí, listo para las enaguas al imponer personal de no malos bigotes como staff cercano.

Testimonios documentados dan cuenta asimismo que una joven del servicio social se acercó para pedirle una oportunidad laboral misma que rechazó por su embarazo.

Hoy, la llegada del nuevo director se ha caracterizado por el acoso, la vigilancia, la visita sorpresiva a las oficinas irrumpiendo las áreas de trabajo a todas horas, el monitoreo de llamadas, mensajes y la intimidación con el ultimátum que si no se hacía lo que él decía iba a comenzar a levantar actas administrativas.

Hoy los cuadros de plástico y muebles de tianguis sustituyeron a cientos de libros de ciencia jurídica que fueron a parar a la basura.

Una carta de los trabajadores de esa sede subraya que “No nos explicamos como un neófito del derecho reciba por su supuesta labor en relacionado al derecho un monto mensual bruto de $76,911.38 y un monto mensual neto de $55,770.56”.

Hoy las protestas contra Iván crecen. Poco importa. Tiene el poder y está ciertos que nunca se le va a acabar… hasta que se le acabe.

Tiempo al tiempo.

 

*Premio Nacional de Periodismo

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