Bermúdez debería llevar proceso en prisión Cuitláhuac

Bermúdez
Arturo Bermúdez Zurita FOTO: WEB
- en Opinión
*Buscó que le devolvieran bienes incautados por Yunes
*Julio Scherer y la nueva composición de la cámara Baja

Carlos Jesús Rodríguez Rodríguez / DICEN QUE a rio revuelto ganancia de pescadores, y Arturo Bermúdez Zurita, el brazo ejecutor del nefasto ex Gobernador de Veracruz Javier Duarte de Ochoa –procesado en el reclusorio Norte de la ciudad de México por diversos delitos, más lo que, seguramente, le acumularán en los días por venir-, aprovechó la circunstancia de Rogelio Franco Castán -detenido en el reclusorio de Tuxpan por presuntos ultrajes a la autoridad, ya que cuando iba a ser aprehendido hace más de cinco meses se resistió y agredió a un elemento policiaco-, y sin mayores miramientos denunció al perredista de extorsión –cuando de desempeñó como Secretario de Gobierno- a fin de prolongar más su estancia en la cárcel, argumentando que, a base de presiones y chantajes le quitaron propiedades por un monto de 153 millones 342 mil 859 pesos para garantizar el resarcimiento de los daños que le atribuían por presuntos actos de corrupción, entre otros, enriquecimiento ilícito, abuso de autoridad y tráfico de influencias que se le atribuyeron dentro de los procesos penales 221/2016, 13/2017 y 250/2017, en julio de 2018, de tal suerte que, “como muestra de buena fe y de manera voluntaria”, transfirió al Gobierno del Estado de Veracruz las siete propiedades que a continuación enumeraremos, aunque no reparó en un hecho que no tiene desperdicio. El exsecretario de Seguridad Pública lo dejó muy claro en el documento en poder de la Fiscalía General del Estado, en el que cita que: “como muestra de buena fe, y de manera voluntaria” (nunca habla de presiones, extorsiones o chantajes), transfirió al Gobierno del Estado los bienes por un monto total de 153 millones 342 mil 859 pesos, y en México los papelitos hablan, pero ahora quiere que la administración de Cuitláhuac García Jiménez le devuelva esas propiedades, y solo va a lograr que las indagatorias en su contra se acentúen, y así se lo hizo ver el mandatario Estatal cuando sostiene que “Bermúdez, mejor que ni hable”.

EL ASUNTO no es poca cosa. Las propiedades cuya devolución reclama Bermúdez Zurita son: 1.-Un inmueble denominado Araucarias con domicilio en la avenida del mismo nombre y Asentamientos Humanos Lote 01 del Fraccionamiento A y Lote 09 Fraccionamiento 1 del predio denominado “Apero” y “Campo Nuevo” de Xalapa, valuados en 6 millones de pesos. 2.-La llamada Torre Alfa ubicada en avenida Valentín Gómez Farías esquina con Virgilio Uribe de la colonia Ricardo Flores Magón en el número 1355 en Veracruz puerto, con valor de 18 millones. 3.-Otro inmueble conocido como SHIMMERING localizado en el lote 4, bloque 1, sección 19 del residencial Woodlands en Texas, Estados Unidos con un valor de 13 millones 209 mil pesos. 4.-Uno más, el KUYKENDHAL ubicado en el número 210 de la Road Condominium Road Suite, Tomball en la ciudad de Texas, Estados Unidos, con valor de 16 millones 39 mil 500 pesos. 5.-Una propiedad llamada Plan de Aguacate en la Congregación El Espinal municipio de Naolinco, con superficie de 11 hectáreas que a juico de expertos, su valor es al doble por las remodelación hechas; 6.-El inmueble “El Salto”, localizado en la Congregación de El Espinal, municipio de Naolinco, Veracruz con superficie de 9 hectáreas y, 7.-Un predio sin nombre con superficie de 8 hectáreas, ubicado en la Congregación de Lomas de Potrerillo, municipio de Naolinco, Veracruz, y en ese tenor, Bermúdez –que le está jalando los bigotes al tigre-, insiste que solo las propiedades 5, 6 y 7 ascienden en su valor a 100 millones de pesos, lo que nos hace recordar aquella frase célebre muy festinada cuando se analiza la situación de los nuevos ricos que antaño eran pobres: Sacristán que vende cera y no tiene cerería, de donde la sacaría sino es de la sacristía.

PUES BIEN, Cuitláhuac que no está dispuesto a devolver nada al ex funcionario acusado en su momento hasta por desaparición forzada, indicó apenas el pasado 12 de Agosto que el exsecretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez debería llevar su proceso judicial en prisión. Y es que explicó que en la administración de Miguel Ángel Yunes Linares sólo se simuló la recuperación de bienes, indicando que el ex colaborador de Javier Duarte de Ochoa pactó con el exgobernador Miguel Ángel Yunes Linares a través del, entonces, Fiscal General del Estado, Jorge Winckler para que no existieran acciones penales en su contra modificando la medida cautelar precautoria que todo Juez puede determinar en alegatos que logra el presunto responsable. Y sobre la solicitud que hizo el extitular de Seguridad Pública para que le devuelvan bienes supuestamente incautados por la pasada administración, García Jiménez argumentó que no le decomisaron nada y sólo fue “un teatro” del Gobierno que le precedió. “Negoció con Yunes, cambiaron la medida cautelar y eso es público, es un audio que se reveló por ahí, donde está negociando con Marcos Even sobre cómo presentar los argumentos de la defensa de Zurita en la Fiscalía, a fin de que logre llevar su caso en libertad”, lo que García Jiménez considera que se trató de una negociación lastimosa, porque hay señalamientos serios en contra del ex servidor público; sin embargo, el caso fue presentado con debilidades para que llevara el proceso en libertad.

POR ELLO ahora que Arturo Bermúdez Zurita se presenta como una blanca oveja despojada de su lana, mejor que ni le busque porque este Gobierno es capaz de revisar algunos pendientes, como las acusaciones de madres o familiares de desaparecidos o torturados en ese infausto sexenio que, como prueba de la degradación, el gobernador que encabezó aquella administración sigue en cárcel, mientras que su esposa está a la espera del proceso de extradición que, paralelamente, la llevaría a prisión. Así las cosas.

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LA RENUNCIA de Julio Scherer Ibarra a la Consejería Jurídica de la Presidencia es tan obvia que muchos, tratando de encontrarle justificación incurren en sospechosismo donde solo hay certezas. Y es que el hijo del mejor periodista que ha dado el siglo XlX y XX solo obedece a una razón: sabe de antemano que la nueva composición del Congreso de la Unión ya no es favorable a MoReNa, y que cualquier intento de reformar la constitución a partir de las iniciativas que le elaboraba al Presidente López Obrador terminarán en el cesto de la basura, y en ese tenor estaría arriesgando su prestigio como abogado. En suma, no habría manera de avanzar con un bloque opositor vilipendiado a diario por el tabasqueño, secundado por el servil dirigente nacional de MoReNa cuya testa demandan, y agraviado por los coordinadores de las bancadas. En ese tenor, Scherer Ibarra prefiere la comodidad de su despacho donde le iba tan bien antes de enfrascarse en la aventura amlista, que arriesgarse a cargar con la deshonra de las futuras derrotas. Así de simple. OPINA [email protected]

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