López Obrador, el trato a los infieles. Irma Eréndira se va a su exilio en la academia; AMLO no le ofreció ni ser intendente en Palacio

Eréndira
Irma Eréndira Sandoval y Andrés Manuel López Obrador FOTO: WEB

Queda claro que el presidente López Obrador estaba disgustado con Irma Eréndira Sandoval, quien junto con su esposo John Ackerman, tuvieron mucho que ver con que Félix Salgado Macedonio no fuera gobernador de Guerrero. Ya hacía meses que la secretaria de la Función Pública, la liosa de Eréndira Sandoval estaba en la congeladora; ya no se le permitía ni pelearse con Denise Dresser. La mañana de este lunes, un frío e indolente López Obrador corría como a las chachas a la infiel.

López Obrador estaba al tanto de las maniobras de su secretaria de la Función Pública, quien le jugó chueco a la 4T tratando de que su hermano, Pablo Amilcar Sandoval fuera el candidato a la gubernatura de Guerrero en lugar de Félix Salgado Macedonio; al final ninguno lo fue. López Obrador escogió muy las palabras de despedida a la infiel y bienvenida al nuevo fiel: «Estamos entrando a una etapa nueva… vamos a profundizar más en el combate a la corrupción y en hacer un gobierno austero, sin lujos, con el criterio de que no puede haber gobierno rico con pueblo pobre».

Por lo regular, cuando el funcionario relevado está en el ánimo del gobernante, lo coloca en otro puesto, o quizá alguna embajada; pero a la infiel nada, ni un puesto de intendente en Palacio. Irma Eréndira Sandoval, ante su fallido intento de ser funcionaria pública, se regresa a dar clases a la UNAM, institución de la que nunca debió salir.

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