El SNTE no es la sombra de lo que fue…

SNTE
Alfonso Cepeda Salas y el SNTE FOTO: WEB

En los últimos años, el SNTE perdió poder de maniobra, no sólo ante el estado, sino también en el escenario político. En estos momentos no tiene representación en el Congreso Federal ni en la Cámara de Senadores, su presencia es nominal. En contraparte, sus históricos críticos, la CNTE, pasa por sus mejores momentos, ya que cuenta con un número importante de legisladores federales. El desgaste que dejó su postura cobarde, sometida y timorata ante la embestida del gobierno federal peñista, por imponer la mal llamada Reforma Educativa, los ha dejado sin voz, sin peso en la vida nacional, su participación en las políticas educativas sale sobrando.

El brillo y la presencia que tuvo el SNTE en el pasado inmediato, no aparecen por ningún lado. El SNTE en estos momentos sólo es un cascarón olvidado, su presencia como ombudsman y como representante defensor de los derechos laborales, sólo es un mero recuerdo. El SNTE requiere una renovación, no sólo en sus dirigentes, sino también en sus propios estatutos; se debe entender que la vida sindical, en un mundo globalizado, ha cambiado.

Además, la llegada del enemigo invisible con su carga viral ha cambiado la forma de trabajar y, por lo mismo, se requiere adaptar la defensa de los derechos laborales. El SNTE debe conocer cuáles son las verdaderas necesidades de los trabajadores de la educación. Sin embargo, eso no pasa por la cabeza de los actuales dirigentes, para ellos, sólo importa seguir en el poder a como dé lugar. No importa que la defensa de los derechos laborales pase a segundo lugar.

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